La segunda edición del Acuatlón tuvo nueva modalidad y pautas “ecoamigables”
Ayer sábado, en Villa La Angostura se llevó a cabo el segundo Acuatlón, una variante de las pruebas combinadas, con una etapa de natación de 1.500 metros y luego 10 km de carrera pedestre.
Con gran convocatoria de participantes que llegaron de distintas partes de la región y un importante número de Bariloche, la carrera largó en el lago Correntoso y el running fue por una calle de montaña, el “camino viejo” de acceso a la ciudad. Hubo categorías individuales y en postas de dos integrantes, femeninas, masculinas y mixtas.
“El acuatlón es re antiguo, es parte de la federación de triatlón, se ha dejado de practicar un poco. Se podría decir que es precursora del triatlón”, explicó Andrés Sandoval, organizador del evento. El nadador de aguas abiertas y aguas frías, se acercó al pedestrismo en la pandemia, cuando la pileta donde entrenaba tuvo que cerrar. Desde ese contacto con ambas disciplinas, comenzó a gestar eventos, como el Acuatlón y otro un poco más novedoso, como el SwimRun. “Consiste en nadar y correr muchas veces, con la misma indumentaria”, comentó. “Es una disciplina nueva en el mundo, nació en 2006 en países nórdicos y la primera vez que la hicimos en Argentina fue este 5 de noviembre, en Piedra del Águila”.
En este segundo año del Acuatlón en Villa La Angostura, también se incorporó la modalidad “Short”, con la mitad de la distancia -800m de nado y 5K de carrera a pie-, dirigida a las personas que querían iniciarse en las pruebas combinadas, que venían del “running” o la natación y querían hacer una primera experiencia en esta disciplina.
El evento tuvo muy buena convocatoria de atletas de la región y de otras partes del país. “Funcionó muy bien, porque hubo muchos inscriptos. Nadadores que experimentaron correr u corredores que experimentaron nadar, y se fueron muy contentos. Las pruebas combinadas tienen un uso diferente de los grupos musculares, sobre todo esta que incluye nadar y correr. Eso hace que el cansancio sea parejo. A la gente le gustó mucho”, señaló.
Una de las características que destacan de la organización, es la adopción de pautas “ecoamigables”, que buscan cuidar el entorno y al mismo tiempo, sensibilizar sobre el tema. “El hecho de usar las calles tiene que ver con esto, para no generar nuevos senderos que vayan minando el sotobosque”. Durante la carrera, usaron materiales no descartables y buscaron minimizar la generación de residuos.
El organizador también indicó que hubo una auditoría por parte de la ONG Agenda Verde, “para saber si las pautas funcionan y, por otro lado, para que nos hagan observaciones que nos permitan ser cada vez un poco mejores”.
El del acuatlón, según explicó, “es un público nuevo, porque por un lado, capta a triatletas que lo aprovechan como una instancia de entrenamiento, y también a nadadores y a corredores que quieren experimentar otra cosa”, señaló. Es la segunda edición de la competencia y ya hay atletas barilochenses que proyectan traerla a esta ciudad.