PARLAMENTO MAPUCHE EN BARILOCHE
Un lonko se fue dando un portazo, Villa Mascardi como divisoria de aguas y la posibilidad de iniciar acciones a nivel internacional
Poco después de las 17 del domingo, los últimos representantes de comunidades indígenas que asistieron al parlamento mapuche que se llevó a cabo en Bariloche se retiraron de un gimnasio municipal.
El encuentro había comenzado el sábado, con instantes de rispidez porque el lonko (autoridad tradicional) de la comunidad Tequel Mapu de El Bolsón, Alejandro Huenchupan, se retiró tras recibir muestras de reprobación por gran parte de los presentes –sobre todo, de las mujeres.
Al hombre se le recriminó haber participado en un par de actividades desarrolladas en la localidad contra las usurpaciones –los denominados "banderazos”.
Sobre todo, el reclamo que más se escuchó tuvo que ver con su presencia en la marcha del 2 de octubre en cercanías de Villa Mascardi, cuando Patricia Bullrich fue el rostro representativo de la protesta.
Gran parte del pueblo mapuche ve a la presidenta del PRO como responsable por la muerte de Rafael Nahuel en Villa Mascardi, en 2017.
Que Huenchupan estuviera junto a ella fue tomado como una especie de traición.
Más allá de eso, el lonko tiene una posición claramente contraria a la desalojada Lafken Winkul Mapu, mientras que, en especial a partir del operativo de desalojo en la zona, la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche-Tehuelche de Río Negro respaldó a aquella lof, haciendo hincapié en la persona a la que consideran machi, Betiana Colhuan –actualmente en prisión domiciliaria– y en el rewe, una especie de altar que, para quienes creen en la condición de sanadora de aquella joven, es un lugar sagrado.
De esa manera, Huenchupan y los miembros de la comunidad histórica de Villa Mascardi, Wiritray, han marcado distancia sobre las autoridades del organismo de representación política de los pueblos originarios en la provincia, y, a la vez y sobre todo, se pronunciaron contra el accionar de la Lafken Winkul Mapu.
La lof Wiritray había anticipado, a través de un duro comunicado, que no concurriría a la reunión.
En tanto, el arribo del lonko de la comunidad Tequel Mapu al gimnasio municipal en el que se desarrolló el encuentro fue tomado como una provocación por la mayoría de las mujeres presentes, que en el último tiempo se embanderaron con la posición de las integrantes de la Lafken Winkul Mapu que están en prisión domiciliaria.
También es cierto que la cantidad de comunidades presentes no resultó la esperada.
Los motivos fueron dos: por un lado, la cuestión económica, que no es menor, ya que movilizarse en estos tiempos implica gastos difíciles de respaldar, pero también está la problemática de Villa Mascardi, que ha dividido las aguas en el pueblo mapuche.
Más allá de ese comienzo donde las voces se alzaron y hubo fuertes recriminaciones, en el parlamento se hizo eje en lo relativo al extractivismo.
Hubo un rechazo contundente a ese accionar, e incluso se debatieron qué definiciones tomar con comunidades que permiten el desarrollo de la minería en sus territorios.
A la vez, se habló de lo que consideran el incumplimiento de lo que estipula la Constitución Nacional acerca de las tierras aptas y suficientes, y sobre la necesidad de que se firme el convenio para que, en la provincia, se desarrolle el relevamiento territorial estipulado en la Ley 26.160.
También se conversó sobre la manera de abordar los conflictos territoriales entre comunidades, sobre los que, precisamente, creen que el Estado tiene mucho que ver, por no definir lo que indica aquella normativa.
Asimismo, se discutió la posibilidad, cada vez más cercana, de impulsar denuncias internacionales contra el Estado argentino debido a lo que tildan de “un incumplimiento de los derechos indígenas”.
De esa manera, las dos jornadas del encuentro mapuche se vivieron entre reclamos internos y la mira puesta en el Estado –tanto provincial como nacional–, pero con un mojón que no solo refiere a lo que sucede en la actualidad, sino que pasará a la historia como el conflicto que dividió las aguas para los pueblos originarios, incluso puertas adentro: Villa Mascardi.