2022-11-07

LA HISTORIA DE LA RECREACIÓN DE UN VIAJE DE EGRESADOS

¡Veinte años no es nada! Volver… sin la frente marchita

Bariloche es una ciudad que está en la mente de muchos argentinos, y también de extranjeros, porque su fama cruza las fronteras.

En lo que hace a los que viven en el país, su belleza se ha fijado en el inconsciente colectivo como un ideal, asociado a la tranquilidad.

La naturaleza como un Edén.

Para aquel que llega del Gran Buenos Aires es arribar a un páramo.

La paz del lago y el amparo de las montañas se contraponen a la violencia del conurbano.

Más allá, incluso, de que ciertos conflictos mapuches llegaron a las primeras planas nacionales, donde se pone de manifiesto que en la Patagonia también existen problemas.

Pero la postal –emulando el amor de Diego (10) por la pelota– no se mancha, y, así, el paisaje prevalece frente a la noticia de turno.

En este momento, por ejemplo, un grupo de mujeres que rondan los treinta y… (dejémoslo en puntos suspensivos nomás, para que ahondar en eso, si sabemos que las damas no tienen edad), en el oeste bonaerense, están pensando en venir a Bariloche en 2023.

Hasta ahí, ninguna novedad. 

Salvo la antelación, que haya personas que quieran acercarse a este sitio para vacacionar no implica un hecho para destacar.

Pero sucede que las muchachas ya estuvieron aquí hace un par de meses, y su arribo no se dio solo por tomarse unos días, sino que viajaron para recrear su viaje de egresados… ¡de veinte años atrás!

Una de ellas había venido en 2021 y, al pasar por el hotel Ausonia, donde habían estado en 2002, ubicado en Juan Manuel de Rosas 464, se tomó una foto y se las mandó a sus compañeras.

Ahí surgió la idea de volver en plan recreación del viaje estudiantil para celebrar la efeméride del número redondo, los veinte años.

Hasta mandaron a hacer buzos con el recordatorio.

En la casa de una de ellas se hizo la entrega de la prenda, con la correspondiente foto alusiva.

Pero, claro, esta vez no vinieron en colectivo, sino que buscaron la comodidad del avión.

Para anécdotas sobre lo que puede suceder en un recorrido en micro de larga distancia ya les bastaban las que tienen para contar del trayecto primigenio.

Aquello de la rotura del motor en Piedra del Águila, por ejemplo, que derivó en que la marcha hasta esta ciudad durara treinta y seis horas, o el esguince de Gabriela Miguens cuando bajaron en Azul a cargar combustible… Saltaba al grito de “Barilo, Barilo…” y el aterrizaje no fue el mejor: hubo que hacer una visita técnica en un hospital, donde la empastillaron lo suficiente como para llegar a Bariloche sin dolor. 

También están las historias ya en la ciudad.

Así, según rememoran, Nadia Acuña “dejó un pedazo de nariz” en la recordada pista de patinaje sobre hielo Neviska, que funcionaba en el Puerto San Carlos.

De aquello quedó la noción clara de que, sin experiencia previa, patinar formando un trencito no es la mejor idea…

Habían llegado a la localidad con Río, y cabe mencionar que aquel fue el último año de la empresa.

Cuando ellas vinieron, la firma, en Buenos Aires, estaba presentando quiebra.

Eso derivó en mil y un inconvenientes, como que ni siquiera le suministraran la ropa adecuada para ir a la nieve. Las mujeres, hoy, se recuerdan adolescentes buscando bolsas de nylon para colocarse encima de las zapatillas…

Este año no pudieron evitar ir a ver el hotel Ausonia, donde, justamente, había una camada de egresados made 2022, y le pidieron a uno de ellos que les tomara una foto.

Una chica les consultó el porqué de esa fotografía, y ellas le contaron la historia, aquella que empezó veinte años atrás, cuando el uso del celular no era habitual y tenían que ir a un locutorio para hablar con la familia.

Gimena Herrera, una de las que reincidió en el viaje de egresados, esta vez pasó su cumpleaños entre Bariloche, en vuelo y Buenos Aires, porque la fecha coincidió con el retorno al hogar. Al llegar, mientras conversaban acerca de cómo le había ido, le contó a su marido, Maximiliano Benítez, que el grupete tiene pensado volver a Bariloche en 2023.

La próxima vez, Gabriela, Nadia, Gimena, Noelia Miguens, Mariana Funes, Valeria Cueto, Bárbara Jakobsons y Mercedes Cabrera (las ocho que visitaron la localidad en 2022) esperan poder sumar a Marisol González, que este año no pudo ser de la partida.

Además, ya están debatiendo si añadir una estampa a los buzos por la nueva fecha o hacerse unos nuevos…

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