CRIMEN DE RODRIGO NAVARRO
Catorce años de prisión para Juan Pablo Vera
Los jueces Marcelo Álvarez Melinger, Gregor Joos y Marcos Burgos, coincidieron en que la pena justa a imponer a Juan Pablo Vera, debía ser de catorce años de prisión, tal como había reclamado la fiscala Betiana Cendón. En sus alegatos, la querella a cargo de Ana Vera, pidió 18 años de cárcel y la defensora oficial, Blanca Alderete, apuntó a diversos aspectos de la vida y la salud de Juan Pablo Vera, para solicitar el mínimo, de 10 años y ocho meses de prisión.
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Vera, de 39 años, aceptó haber cometido el brutal crimen de Rodrigo Navarro, mientras gozaba de prisión domiciliaria en el marco del cumplimiento de varias condenas previas que habían sido unificadas en 16 años de prisión.

Vale recordar que en el año 2000, cuando Vera era apenas un adolescente y permanecía alojado en el instituto roquense El Maruchito, donde se albergaba a menores en conflicto con la ley, escapó de los controles y ya en Bariloche, protagonizó un violento asalto armado al comercio Casa Lucas, ubicado en calle Santa Cruz, a pocos metros de Elordi. Tras una rápida intervención policial, Vera se vio acorralado y se trabó en un duro enfrentamiento armado con los uniformados que lo perseguían. Resultó herido de gravedad y sufrió secuelas permanentes que lo dejaron en silla de ruedas de por vida.
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Según la investigación, Vera procuró embriagar al fallecido desde horas de la madrugada del día del hecho, en diciembre de 2020, con el propósito de disminuir su capacidad. Y repitió una maniobra que ya se acreditó en otros expedientes: sin dañar el dispositivo de monitoreo de su prisión domiciliaria, se lo quitó y salió de la vivienda a concretar sus planes.

Tras largas horas de bebidas, visitas a otros domicilios y trámites bancarios, golpeó a la víctima en la cabeza, abdomen derecho, tórax izquierdo, ambos miembros inferiores, en la cara y en la frente, provocándole diversos traumatismos. Todo sucedió en un espacio temporal cercano o simultáneo a la muerte, ocasionada mediante dos disparos en la cabeza, efectuados desde atrás y a poca distancia, con un arma de fuego presumiblemente calibre 38.
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Para intentar ocultar el hecho, Vera convocó a dos personas que ya fueron condenadas por encubrimiento. Janet Lagos Ruíz (tres años de prisión en suspenso) y Martín Páez (cuatro años y seis meses de prisión efectiva). Utilizaron un par de guantes amarillos para procurar tapar la cámara de seguridad ubicada en la vivienda de Vera, maniobraron con el vehículo del fallecido para acercarlo hasta la puerta del domicilio, estacionarlo de culata y, con ayuda de los otros involucrados, cargar el cadáver y luego descartarlo al arrojarlo por un barranco cercano al domicilio, al tiempo que limpiaron la escena del crimen, baldeando el interior de la vivienda y procuraron destruir evidencia objetiva que podría permitir vincularlos.