2022-09-12

Nació a fines de los 70

Bariloche Center: un glamoroso sueño que no se hizo realidad

Se inaguró como un edificio que prometía lujo y un gran negocio para sus inversores. Su propia estética y el tiempo lo desgastaron.

Por Claudio Andrade

Hace medio siglo casi exacto el Bariloche Center recibía un apodo pomposo por parte de la prensa de la época: “Bariloche Center: Empire State de los Lagos”.

Faltaba poco para su inauguración y los medios locales lo definían ya como una obra arquitectónica que haría historia en la Cordillera. Al final, la hizo pero por los motivos contrarios a los soñados desde su concepción.

Su historia vuelve a actualizarse con el reciente incendió que obligó la evacuación de unas 1000 personas y dejó 9 heridos de gravedad.

La persona detrás del proyecto era el presidente de la firma Catedril Internacional S.A., Mauricio Litman, quien tenía inversiones en Punta del Este, Montevideo y Buenos Aires. En su luna de miel había estado en Bariloche y el paisaje lo iluminó. Su proyecto era replicar en el sur el éxito de sus edificios turísticos en Uruguay.

Para ello apeló a sus aceitados contactos con el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía y obtuvo los permisos necesarios para levantar un enorme edificio en un sector que era usado desde la década del 40 como bebedero de caballos y plaza de esparcimientos junto al Centro Cívico de la ciudad.

16.000 m2 de 30.000 m2 proyectados

El proyecto original comprendía 30.000 m² aunque terminaron construyéndose 16.000 m². Una señal de que la estructura tendría un destino distinto del bosquejo original.

Después de 4 años de obras el edificio fue inaugurado el 1 de julio de 1972 como el Hotel Casino Bariloche Center. Al evento asistieron autoridades y personalidades nacionales y regionales. Antes Litman ya se había mostrado en fotografías junto al jet set porteño, Mirtha Legrand y modelos de aquel tiempo, entre otros.

La obra contenía 369 departamentos, con una capacidad total de 1200 camas, y 50 locales comerciales dispuestos en una galería en la planta baja y subsuelo. El piso 10 fue reservado para los penthouses. Lo completaban 150 bauleras y 105 cocheras.

Jugando con recursos propios de una serie de televisión, una flashback revelaría las diferencias entre el proyecto tal cual fue descripto y su actualidad.

La publicidad de los 70 lo definía como “La gran realidad turística de Bariloche”. “En el Bariloche Center usted no compra un simple departamento: compra un centro turístico con las ventajas de tener cine, restaurante, boite, centro comercial, pista de patinaje sobre hielo, pileta climatizada”, continuaba la publicidad y subrayaba otras 10 buenas razones para invertir allí.

El proyecto tuvo múltiples opositores y el que fuera a levantarse en un rincón central, vedado para otras iniciativas, exacerbó los ánimos locales. Litman contestó con grandilocuencia a las críticas.

“Todas las grandes obras levantan resistencias por la competencia. Las grandes ideas levantan resistencias lo mismo que los grandes inventos. La energía nuclear, los grandes viajes a la luna levantan resistencias pero nadie los detiene. Yo soy progresista”, aseveró.

El día de hoy no se parece demasiado al descripto en el papel del ayer. Los años no han pasado en vano y la enorme estructura, que en algún sentido parece homenajear la estética soviética, padece el diseño que la vio nacer y la falta de mantenimiento.

Un edificio cansando y que requiere mantenimiento

Quienes habitualmente trabajan en el edificio, propietarios o turistas, se encuentran con un edificio cansado de sí mismo. Espacios muy amplios que necesitan pintura y mejores pisos, sectores en los que las instalaciones quedan a la vista, ascensores con botoneras que alguna vez manipuló un empleado, suelos y techos gastados.

Desde Protección Civil ya advirtieron que existen las condiciones para que un incendio se repita.

“Estas cosas van a ocurrir cada vez más seguido, son edificios viejos con material obsoleto (...) Este es un edificio con un sistema viejo de seguridad pasiva, requiere un rejuvenecimiento en cuanto a la seguridad, una escalera de emergencia exterior, pero requiere una inversión por parte de los propietarios”, señaló Patricia Díaz, referente del área.  

Por fuera, su rostro pétreo entra en contradicción con un Bariloche pensado en madera con el fin de emparentarse a un paisaje imponente. En este marco el Bariloche Center emerge como un recuerdo urbano entre las montañas.

Hubo quien quiso derrumbarlo o al menos cortarlo por la mitad. En 2004 el empresario Diego Fenoglio quiso rebanarle 6 pisos con un costo estimado de casi 10 millones de ese tiempo.

“Es un buen momento para que Bariloche reflexione sobre uno de los peores errores que cometió en su pasado y lo subsane, demostrándole al resto de la Nación y al mundo que apuesta a levantar el nivel turístico de la ciudad. Esta imagen, construida a espaldas del Centro Cívico, nos perjudica a todos y nos seguirá perjudicando si no reflexionamos y solucionamos entre nosotros”, indicó Fenoglio por entonces.

Ya en 1996 el concejal Manuel Vázquez había propuesto tirar abajo el lugar a un costo de 60 millones de la época.

En 2006 el municipio también analizó demoler el Bariloche Center y hasta surgió el rumor que el presidente Néstor Kirchner había comprometido USD 10 millones para conseguirlo.

Alguna vez tuvo 400 empleados

El Bariloche Center nació como una mega estructura capaz de facturar por todos sus poros. Los departamentos funcionaban como un apart hotel con servicio de limpieza diario, abajo estaban los locales comerciales, la pista de esquí, el casino, sector de comida y al tope los espacios de lujo.

En la actualidad en el piso superior funciona un hostel, “Penthouse 1004”, con 8 habitaciones, que alberga a turistas extranjeros que no desean gastar demasiado. Lo mejor del hostel son los paisajes que emergen frente a sus ventanales.

En su momento de esplendor trabajaban 400 empleados, 50 años después el personal fijo ronda la docena.

Todavía hoy y después de tanta historia, el Bariloche Center se publicita en redes como un punto turístico obligado. “Está situado en el centro urbano de San Carlos de Bariloche, ofrece departamentos completamente equipados con WiFi gratis, toallas y ropa de cama también gratuitas. Se encuentra en el centro cívico de San Carlos de Bariloche, a 50 metros de la terminal de micros”, puede leerse on line.

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