2022-09-06

EL RECUERDO DEL DOLOR

Julio González evoca su día más triste

A la sombra de la visera de su gorra, los ojos de Julio González apuntan hacia algún lugar difícil de ubicar… Quizá buscan un horizonte bloqueado por las montañas, al otro lado del lago Nahuel Huapi. O, sencillamente, quizá pretenden ubicar un lugar en el cielo…

De pronto, dice: “En realidad, no creo que mi hija esté en el cementerio… Para mí, anda por ahí arriba”.

Luego, las lágrimas dicen presente.

Julio es el papá de Laura, una de las cuatro personas fallecidas el 6 de septiembre de 2007, en el kilómetro 1,800 de Bustillo, cuando el auto en el que iban, conducido por alguien que había bebido, chocó a gran velocidad contra un árbol, tras lo cual cayó por un barranco hacia la costa.

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Laura tenía diecisiete años.

Parado en el lugar de la tragedia, una década y media después, a la espera del acto recordatorio de la tragedia, Julio suspira: “Se me vienen tantas cosas a la cabeza…”.

“Lo primero que recuerdo de aquel día es el ruido de las sirenas, que no paraban de sonar, y yo todavía no sabía qué era lo que pasaba”, cuenta.

“Estaba en mi casa, en Rivadavia y Yatasto, a dos cuadras de los bomberos, y empecé a escuchar ese sonido”, señala.

Temprano por la mañana, con el eco de las sirenas, Julio salió a trabajar “por los kilómetros”.

“Me enteré en el trayecto, porque me llamó otro de los padres y me contó que se había producido un accidente, que había chicos heridos…”, rememora.

Esa voz, al otro lado del teléfono, soltó: “Nuestras hijas andaban por ahí”.

“Ahí me desesperé”, afirma.

“Llegué y acá fue terrible… Me encontré con todos los coches parados y me enteré de que mi hija también estaba ahí… De las chicas (fallecieron tres chicas y un varón), no sabía cuál era…”, apunta, en relación al estado de los cuerpos.

“Luego, verla en la morgue… Fue algo que me causó tanta tristeza, tanta pena…”, expresa.

“Es difícil, y cada uno hace el duelo como puede. Yo opté por juntar a los padres y trabajar para esto, para formar la Mesa (6 de Septiembre, agrupación que se dedica a concientizar sobre los peligros del alcohol al volante)”, explica.

“Como padre, hoy es un tremendo dolor, pero, por, otro lado, está la Mesa, de la que soy integrante, y hay un montón de cosas en las que seguir trabajando, muchas propuestas para hacer”, analiza, y, una vez más, mira el cielo.

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