POR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN
Elección en Chile… y en Bariloche
Una vez más, la sede del Consulado de Chile en Bariloche, ubicada en España 275, vive una jornada electoral.
En esta ocasión, se trata de un plebiscito para aprobar o rechazar el texto que elaboró una convención constitucional.
Justamente, el cónsul Luciano Parodi, pasado el mediodía, cuando se apreciaba un caudal importante de gente que emitía su sufragio, explicó que “en el extranjero se puede votar solo por un plebiscito o en una elección presidencial”.
Lo de la cantidad de personas que se acercaba a sufragar no es un dato menor. En tiempos pandémicos, hubo momentos de escasa participación de votantes.
Justamente, Parodi por estos días cumple dos años a cargo del consulado, y la primera elección que le tocó en suerte en la ciudad fue la del plebiscito anterior con respecto a la Constitución de su país.
Aquella votación, en realidad, en un primer momento había sido pautada para abril de 2020, con el objetivo de determinar si los ciudadanos estaban de acuerdo en iniciar un proceso constituyente para redactar un nuevo texto magno, y determinar el mecanismo del proceso.
La causa directa de ese llamado radicó en el estallido social que se vivió en el país trasandino en octubre de 2019.
Todo comenzó con protestas por el alza en la tarifa del sistema público de transporte, pero el aumento de las manifestaciones (lo que llamó a la declaración del estado de emergencia y el toque de queda) mostró que el descontento iba más allá de aquella situación, y que la cuestión tarifaria había servido como piedra de toque de algo mucho más grande.
De aquellos días tormentosos, surgió lo de hacer una nueva Constitución, un tema que en Chile se discutía desde hacía tiempo, pero nunca llegaba a concretarse.
La Constitución chilena actual data de 1980, época pinochetista, y si bien hubo varias reformas, siempre se criticó su vicio de origen.
Así fue que, sin imaginarlo, aquel descontento por el aumento en el valor del transporte derivó en un llamado a decidir si se renovaba o no la Constitución y, si se decidía la opción del cambio, el modo en el cual hacerlo.
Y con esa elección fue que se topó el -en aquel momento– recién llegado cónsul Parodi.
Porque si bien se había dispuesto el plebiscito para abril, el Covid-19 obligó a que el sufragio se trasladara a octubre.
“Llegué en septiembre. Vine en plena pandemia a sustituir al colega que partía, e inmediatamente me tocó la elección. Tuve que hacer quince días de cuarentena para poder encargarme del primer acto electoral aquí”, recordó Parodi, quien a la vez destacó que aquellos eran tiempos de “protocolos mucho más estrictos”.
Igualmente, algunas medidas de seguridad continúan, porque en la elección de hoy, a quien entra, si no cuenta con tapabocas, se le proporciona uno. “Adentro del consulado siempre se debe estar con barbijo, así que le damos uno a la gente por seguridad”, explicó el representante de Chile en la zona, a la vez que recalcó que solo se permite el ingreso de una persona por mesa (hay dos habilitadas), y que el resto de la gente debe esperar a que el votante anterior salga.
Tras aquella votación de octubre de 2020, donde triunfó el “Apruebo”, en referencia a realizar una nueva carta magna, en mayo de 2021 se llevaron a cabo, en Chile, elecciones para constituyentes.
Así, se llegó al texto sobre el que se elige hoy.
Ante la posibilidad de que en las urnas triunfe el rechazo, la mayoría de los analistas habla de que se producirá un nuevo proceso constituyente, ya que, más allá de que se apruebe o no esta nueva opción, difícilmente se continúe con las viejas normativas.
Cabe recordar que, de quienes se acercaron a votar en 2020, algo más del setenta y ocho por ciento se inclinó por la necesidad de redactar una Constitución nueva.