Receta 100% vegetal: croquetas de garbanzos y berenjena
Esta preparación es ideal para incorporar legumbres en tus menús saliendo de las recetas habituales. Todos sus ingredientes se encuentran con facilidad en cualquier supermercado: garbanzos en conserva, berenjenas frescas, harina de garbanzo, curry, comino, sal y aceite.
Ingredientes para 4 personas
1 Berenjena grande
400 g de garbanzos cocidos en conserva
Curry molido
Comino molido
Sal de ajo
Sal
80 g de harina de garbanzo
Agua
Aceite de oliva en abundancia, para freír
Pan rallado en abundancia
Preparación
Dificultad: Media
Tiempo total: 40 minutos
Envolvemos la berenjena en papel film y la introducimos en el microondas durante 12 minutos a máxima potencia. Importante: si luego de ese tiempo la sacamos y está tierna, la retiramos y dejamos que enfríe. Si no es el caso, la asamos un par de minutos más.
Lavamos escurrimos bien los garbanzos para retirar el líquido de la conserva y los introducimos en el vaso de una batidora de mano. Trituramos. Incorporamos dos cucharadas de harina de garbanzo, el curry, el comino, la sal de ajo y la sal. Trituramos de nuevo.
Cuando la berenjena haya bajado temperatura y se deje manipular sin quemarnos la abrimos por la mitad y retiramos la carne. La agregamos a la procesadora y trituramos de nuevo hasta obtener una pasta homogénea en la que todos los ingredientes estén bien incorporados. Dejamos enfriar en la heladera.
Para rebozar las croquetas preparamos una papilla ligera con el resto de la harina de garbanzo y agua. Colocamos la harina en un plato hondo y añadimos agua poco a poco, removiendo para integrar, hasta obtener una consistencia similar al huevo batido.
Hacemos las croquetas de la manera habitual, tomando porciones de la masa con una cuchara y ayudándonos de otra para darles su forma característica. Las pasamos por la mezcla anterior y, después, por pan rallado. Las vamos colocando en una fuente mientras formamos y rebozamos el resto.
Por último, calentamos abundante aceite en una sartén y freímos las croquetas hasta que estén doradas. Las dejamos escurrir en una bandeja con papel absorbente o sobre una rejilla metálica. Una vez listas, las servimos inmediatamente.