A pedido de Bolsonaro: llegó a Brasil el corazón embalsamado de su primer emperador
El corazón conservado en formol de Don Pedro I, el monarca portugués que declaró la independencia de Brasil el 7 de septiembre de 1822, llegó por primera vez al país desde Oporto, como parte de los festejos del bicentenario planificados por el presidente Jair Bolsonaro, cuyo Gobierno tiene en su interior grupos monarquistas y reivindicadores del Imperio nacional que duró hasta 1889.
De cara a buscar su reelección en los comicios del 2 de octubre, el mandatario de ultraderecha recibió en un acto oficial el corazón en formol del primer jefe de Estado del Brasil independiente, que será llevado al Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería.
La idea de traer el corazón, que se conservaba desde 1835 dentro de un frasco de vidrio y en un cofre bajo cinco llaves en la Iglesia de la Virgen de Lapa, en la ciudad portuguesa de Oporto, fue de una de las fanáticas bolsonaristas que aún reconoce a la Familia Real.
"Fue una propuesta aprobada por Bolsonaro y con ayuda de la Familia Real", dijo Yamaguchi, conocida por haber sido expulsada del hospital privado donde trabajaba luego de haber hecho una analogía entre el nazismo y el tratamiento contra el coronavirus.
Historia
Brasil se volvió la capital del Imperio Portugués en 1808, cuando la corte del entonces monarca Joao VI y mudó el centro real de Lisboa a Río de Janeiro al escapar de las tropas napoleónicas que invadieron la península ibérica.
El corazón nunca salió de Oporto y no está exhibido públicamente.
El Gobierno de Portugal se comprometió a fabricar una caja especial para el transporte del órgano y la vidriera en la cual será expuesto en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia.
El Concejo Deliberante de Oporto debió autorizar el viaje del corazón del líder de la independencia brasileña en medio de acusaciones de la izquierda de que esta cesión beneficiaría a Bolsonaro en las elecciones del 2 de octubre.