DÍA DEL EMPRESARIO
Beto Del Giúdice: “Aprendí que todo depende de vos”
El Día del Empresario Nacional fue instituido por la Ley 27.108 sancionada el 17 de diciembre de 2014 en recuerdo a la conformación en 1953 de la Confederación General Económica. El emprendedor local Alberto “Beto” Del Giúdice consideró que “tenemos un mal marketing en esto de ser empresario, que es solamente un título que se le pone a cierta clase de personas que trabajamos, no es ni más, ni menos que eso. Es un país raro este, porque en países más normales el ser empresario es un orgullo y el hecho de crear fuentes de trabajo, producir, es una usina de todo tipo, porque además de la fuente de trabajo y de poder abonar sueldos, se pagan impuestos y se consume un montón de cosas para la empresa que mueve la economía, que es lo que mueve a las personas”.
Asimismo comentó que “siempre hice de todo, fui muy buscavida desde muy chiquito, mi familia no tenía demasiado, tenía muy poquito, mi papá fue taximetrero, manejábamos un camión, yo con 18 años recién cumplidos, luego mi padre puso una verdulería y trabajábamos allí, hasta que me vine a vivir a Bariloche a los 25. Hice muchas cosas hasta tuve casa de empanadas en Santa Teresita o sea, era realmente bastante inquieto de chico”.
A través del programa “Agenda” que se emite por El Cordillerano radio (93.7) que conducen Antonio Zidar y Daniela Lucero, contó que “en Buenos Aires manejaba un semirremolque que era de un tío e íbamos al puerto, donde hoy es Puerto Madero, en ese momento llegábamos todos a las 5 de la mañana con los camiones a esperar que aparezca un viaje, en la parada de Belgrano. La mercadería que transportábamos era cuestión de los barcos que llegaban, llevaba mucho una sustancia que servía para hacer aspirinas, que venía creo de Brasil y la llevábamos a una fábrica que estaba por Panamericana, era materia prima”.
Asimismo indicó que “en San Telmo tuvimos unos 10 años la verdulería, con mi papá y mi hermano, en Bolívar y Chile, era un local que había sido un lugar nocturno que se llamaba ‘La Yumba’, que era la tanguería de Pugliese. En ese mismo local, una casona vieja, había una placa de bronce gigante que decía que Zorrilla de San Martín había escrito el poema ‘Tabaré’ y nosotros creo que la teníamos decorada con una ristra de ajo”.
Del Giúdice indicó que “primero vine a los 23 con un grupo que conocí en Buenos Aires de la sede de la Universidad del Comahue, porque veníamos a estudiar piscicultura, esos chicos todavía están acá, nos vemos muy a menudo, el otro día cumplimos 40 años que estamos acá, uno es Martín que tiene la pescadería frente a La Anónima de Gallardo, Fredy, Santiago, todos están acá, somos muy amigos, nos vinimos todos en enero de 1982. Ellos siguieron estudiando, yo lo conocí al ‘Tano’ (Baruzzi), comencé a laburar con él como guía de pesca y me quedé unos meses. Luego en 1984 ya volví definitivamente, nos asociamos con el ‘Tano’, él es mi socio hace 40 años”.
El emprendedor dijo que “toda mi vida estuve en las instituciones fue muy enriquecedor, aprendí muchísimo de mucha gente que valía mucho, gente que vivía en Bariloche, algunos que se fueron otros que son más grandes, yo tengo 64 a lo mejor esa gente ya tiene más de 80, pero aprendí muchísimo de ellos en toda la parte institucional que es donde el privado interactúa con el político” y agregó: “el único espacio donde uno tiene como para hacerse escuchar orgánicamente y seriamente frente al poder político, que hoy lamentablemente están denigrados de una manera tremenda, en ese sentido me siento como la rana en el agua, estamos cocinándonos de a poquito y cuando el agua esté hirviendo nos vamos a dar cuenta, pero creo que va a ser tarde”.
Recordó la tarea que se hacía desde la Cámara de Comercio, desde el Emprotur, con las instituciones empresariales, la empresarial del cerro, “era un manejo muy intenso de la economía local y regional, las exposiciones en Buenos Aires todo lo que se armaba. Hoy eso no se ve, estoy alejado de todo esto, pero no lo veo como antes, a lo mejor es una mala percepción mía, es lo que veo, que las instituciones han perdido el protagonismo en la sociedad por algún motivo”.
Sostuvo además que “uno llega a esta ciudad como en un paracaídas, en ese momento había unos 45.000 habitantes en Bariloche, obviamente era diferente, era más familiar, nos conocíamos todos, era mucho más lindo que ahora, creo que hoy ya somos muchos. Al que llegaba le costaba entrar a la sociedad de Bariloche, en el cerro Catedral ni te cuento, era terriblemente cerrado, para mí entrar allí se me facilitó porque iba de la mano del ‘Tano’ fue como entrar por la puerta grande. El ‘Tano’ siempre fue un tipo muy querido en la sociedad, era muy fácil presentarse en representación de él”. Explicó: “todavía estoy trabajando mucho, es muy lindo no perder las ganas de hacer cosas por uno mismo. Todos sabemos que a los jóvenes cada vez les cuesta más todo en este país que está tan golpeado, pero se puede hacer, uno puede lograr cosas. Yo aprendí que todo depende de vos, no tenés que esperar absolutamente nada de nadie y con eso incluyo a los familiares también. Cuando uno deja el cascarón a los 18, 20, 25 años, ahora cada vez es más tarde, uno se debe poner en la cabeza que todo depende de uno, es lo más importante que le debe pasar a los jóvenes cuando salen de la casa. A veces te quieren hacer creer que todo depende de otro y en realidad nada depende de otro, absolutamente todo depende de vos, para mí la suerte no existe, la genera uno. Eso por lo menos es lo que me pasó a mí, lo puede decir a partir de mis vivencias”.
Sobre si nunca fue tentado para dar un paso de la dirigencia empresarial a la dirigencia política, fue tajante: “No, porque siempre dije que en mi había un límite que era ese, me gustaba manejar mi vida, manejar mi tiempo, poder manejar la empresa que tengo con mis socios y no meterme en el rulo político, porque el rulo político realmente no era para mí. Por lo que yo conocí, cómo se mueven, qué tipo de personalidad se debe tener para moverse en ese ambiente, no, siempre sentí que no encajaba en eso, hubiera durado poco”.
Deseó el empresario que “ojalá todo esto cambie un poco más, para que todos podamos estar felices y poder trabajar en aquello que nos gusta, que nos tiene ocupados y no estar preocupados por un montón de cosas que hoy estamos preocupados con el país que tenemos”.
Por último “Beto” Del Giúdice reseñó que “actualmente sigo con mis negocios en el cerro, con los rental de esquí, con Plaza Amancay, sigo con la oficina de seguros desde 1992 ahí en Quaglia” y con respecto a la comercialización de teléfonos que encaró hace unos años refirió en forma irónica: “Si en algo voy derecho al purgatorio es por haberles arruinado la vida a todos los que les vendí celulares, qué felices que éramos sin eso, por Dios. Pensar que en el año 96 cuando arrancó la telefonía celular acá en Bariloche, en la Patagonia, nos llevaban a Buenos Aires a realizar cursos, allí nos decían 'dentro de 30 años la vida va a pasar por el teléfono celular', nos reíamos de los ‘gallegos’ por lo que nos decían, a nosotros nos daba vergüenza hablar por esos teléfonos por la calle, era algo como extraño, pero los tipos en esa época ya tenían claro que la vida hoy iba a pasar por esos aparatos y fue absolutamente cierto”.