“ME SALVARON A MÍ Y A MI FAMILIA”
En una operación maratónica, una joven vecina recibió un trasplante de riñón
Según el registro del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), a nivel nacional hay 7.454 personas que necesitan un trasplante para salvar su vida en este preciso momento. En lo que va del año se realizaron 862 trasplantes, uno de ellos fue a una vecina del barrio Quimey Hue. Solciré Monge, “Solcis” como le dicen sus allegados, fue diagnosticada con una deficiencia renal en el año 2020 y a partir de ahí su vida cambió rotundamente. Tras las espera, dudas, tristeza y dolor diario, Solcis recibió un llamado desde Buenos Aires que le costó procesar: “Apareció un donante, tenés que viajar hoy”.
Solciré vive en Bariloche y hace casi un mes recibió el trasplante de riñón. La operación se realizó en el Hospital Alemán de Buenos Aires en tiempo récord y estuvo a cargo del doctor Gustavo Palti, director del Área de Trasplante del Hospital Alemán.
Tras ese esperado llamado, Sol recuerda la maratónica secuencia: “El 28 de junio estaba en mi casa trabajando con mi emprendimiento de pastelería y a las 4 de la tarde me avisa el doctor que lo llame urgente porque había aparecido un donante de General Roca y que yo estaba en el puesto 8. Ese día nevaba intensamente, había que ir a la obra social y me marido no llegaba de trabajar. A la media hora me vuelven a llamar avisando que estaba segunda y tenía que salir urgente para Buenos Aires. Llegó Kaio (su pareja), nos preparamos, le explicamos a las dos nenas que no entendían nada, nos despedimos y nos fuimos al aeropuerto. Tardamos dos horas en llegar por la nevada y se atrasó una hora más el vuelo. A las once de la noche aterrizamos, me internaron y a las seis de la mañana me avisaron que me iban a trasplantar a mí. A las 4 de la tarde salí trasplantada. Resultó que con el riñón derecho que me donaron, éramos 98% compatibles y fue como si me lo hubiera donado mi mamá 'era para vos, este riñón estaba destinado para vos’ me dijo el doctor”.
En cuestión de horas, Sol pasó de estar octava en la lista de espera a salir del quirófano trasplantada. “Se dio así, no lo esperábamos. En noviembre del 2021 recién pude empezar con los trámites para entrar a la lista del INCUCAI, viajé al Hospital Alemán para la realización de los estudios y en diciembre recién entré a la lista de espera. En mayo viajé porque el director de trasplantes me dijo que si yo tenía donantes vivos podía ir con familiares para realizar los exámenes de compatibilidad. Viajamos con mi mamá, mi hermano y dos tías. Si bien los 4 eran compatibles, el doctor me dijo que mi mamá tenía mayor compatibilidad. Nos quedamos todo mayo en Buenos Aires y nos avisaron que quizás el siguiente año podrían realizar la intervención. Hasta que llegó ese llamado el 28 de junio”, la fecha que marcó un antes y un después en su vida.
Respecto al post operatorio Sol manifestó: “Estuve un día bajo la anestesia pero después la recuperación fue super rápida, con medicación vía intravenosa, al sexto día me dieron el alta. Cuando te hacen un trasplante te dan inmunosupresores que te bajan las defensas del cuerpo para que no detecte ese órgano extraño y lo ataque. Por esa razón me contagié de Covid hace una semana perofue muy leve, pronto me dan el alta" señaló.
Ante la consulta de cómo fue transitar la enfermedad en contexto de emergencia sanitaria, Sol manifestó: “Soy una persona joven, me enfermé a los 25 años y hacía vida normal. Trabajaba, estudiaba, estaba en el segundo año de la carrera de Gastronomía. Entrenaba, bailaba... enfermar de golpe fue muy duro. En el 2018 me dio una infección urinaria y a partir de los estudios posteriores me dijeron que mis riñones no funcionaban bien pero que iba a necesitar diálisis recién a los 60 años. En marzo del 2020 tuve una falla renal importante y me internaron de urgencia. Estaba en Cipolletti y me derivaron a Roca y ahí me informaron que iba a tener que hacer diálisis. Ahí empezó mi sufrimiento, me cambió la vida, tuve que dejar de trabajar y estudiar. Empecé con hemodiálisis pero me hacía muy mal, era una tortura porque me dolía la cabeza, me desmayaba y me tenían que dar tranquilizantes. Luego me pasaron a otro centro de diálisis y pude hacer someterme a la diálisis peritoneal, que es más personal porque lo hacía en mi casa”.
“Pero que te cambie la vida tan rápido y depender de una máquina para vivir a los 25 años es complejo. Además de hacerme cargo de una casa, de mis dos hijas. Hoy me doy cuenta lo mal que estaba, me levantaba cansada y me acostaba cansada. Días con náuseas, dolor de cabeza que me dejaban todo el día en la cama, mareos. La enfermedad renal te afecta en todo porque te causa dolor de huesos y articulaciones, te consume la energía, tenés que tomar mucha medicación, porque también deriva en la tiroides, colesterol alto. Tomaba 15 pastillas por día, la pasé muy mal, pero hoy me siento bien y hace mucho que no me sentía así. Estoy feliz, extrañaba sentirme así, es muy loco, te cambia hasta el sabor de las comidas. Ahora me levanto a las seis de la mañana, no quiero dormir siesta, me siento con energía. No me acordaba lo que era levantarme bien” agregó.
Desde el primer día que le diagnosticaron la falla renal cambió su rutina y proyectos. “Por más que duermas diez horas te levantás cansado y con dolor. Tenía presión alta, pasé tres días sin comer y sin tomar agua. Después te cambia el color de la piel, de los labios, te reseca la piel. Te cambia la manera de vivir la vida, el cansancio psicológico es muy difícil atravesarlo. No sabía lo que eran los ataques de pánico y la ansiedad, con la enfermedad tuve episodios que hasta el día de hoy me cuesta superar. Empezar a caminar la vida con una enfermedad y en pandemia fue muy difícil y mucha gente la pasó mal. La persona que nunca vivió algo así le cuesta mucho transitarlo, por suerte tuve el apoyo de mis hijistas y de Kaio, mi familia”.
En cuanto a la relativa "corta" espera de el riñón, Sol precisó que fueron ocho meses que, en el proceso de figurar en el registro de personas que necesitan de la donación de un órgano, fue una espera corta, pero en el día a día de Sol, fue un periódo díficil. “Tuve la suerte de estar 8 meses en lista de espera y no esperaba que me llamen, me anoté e hice los estudios porque me lo recomendó el doctor pero sinceramente no esperaba que me llamen, esperaba más a un familiar que me pueda donar, estábamos en esa espera. El mismo doctor me lo dijo que fue un milagro. Soy consciente de que soy una de las pocas personas que recibió tan rápido un riñón. Falta concientización sobre la donación de órganos porque no todo el mundo sabe que hay órganos que podés donarlos en vida. En el caso del riñón o el hígado no hace falta que el donante sea cadavérico, podés donar en vida”.
Según el doctor, Sol recibió “una ferrari de riñón, lo voy a cuidar en nombre de ese ángel que tenía casi la misma edad que yo y era 98% compatible, fue un milagro. Lo voy a cuidar en memoria de ese ángel que dio vida a pesar de haberse ido tan joven. Me encantaría conocer a la familia, busqué y no estoy segura de quiénes son. Quiero decirles que a pesar del dolor enorme de perder a un familiar, que sepan que con ese gesto de amor tan grande no solo salvaron una vida si no muchas. Por personas así salvan de 6 a 7 vidas y no solo el órgano que trasplantan. En mi caso me salvaron a mí y a mi familia, mis hijas me van a tener para rato y las voy a poder disfrutar muchos años”.
Por último, explicó que si bien la operación fue exitosa, debe quedarse dos meses más en Buenos Aires para que los médicos estudien la evolución del órgano en el cuerpo de Sol. “Me tengo que quedar hasta octubre, por los controles, son muchos análisis para saber cómo va el funcionamiento del órgano. Ya en Bariloche, los controles son cada dos años”. Lo más difícil ya pasó para Sol y su familia. Solo resta contar los días para el reencuentro con sus hijas y esposo y así comenzar una nueva vida.