"COMPRO, VENDO..."
El turismo desde el punto de vista de los “arbolitos”
Caminar por la calle Mitre, desde hace tiempo, equivale a escuchar, cada no muchos metros, el grito de “cambio, cambio… compro, vendo…”.
Son los arbolitos que, lejos de pertenecer a una familia vegetal que merezca un estudio botánico, forman una especie humana particular que se mueve al ritmo de transacciones monetarias.
Y suelen tener, en base a su experiencia en la calle, un termómetro acerca de cómo está el turismo, a la vez que, en la tómbola cambiaria, apuestan a la suba o baja de "los verdes" (una vez más, no hablamos de plantas), con el conocimiento que implica seguir el devenir financiero, sin dejar de lado el factor “suerte”.
Además, no interrumpen su "labor" por mal tiempo.
Así llueva torrencialmente –como pasó, por ejemplo, en varios momentos del miércoles–, permanecen en su puesto.
De esa manera, al mediodía, en una “parada”, un arbolito compraba el dólar a 280 y lo vendía a 295.
El real, en tanto, lo tenía a 45 para la compra y 50 para la venta.
En la otra cuadra, un "colega arbóreo" manejaba los mismos valores para el dólar, mientras que en lo que hace al real repetía el precio de adquisición, aunque para la venta lo ofrecía apenas más caro, a 52.
Ambos coincidieron en indicar que se "trabaja" bastante con brasileros, pero no solo en lo que hace a reales. Uno de los arbolitos aclaró que la mayoría viene con billetes estadounidenses.
También destacaron la presencia de uruguayos, que llegan con dólares (uno de los cambiadores de dinero comentó que se vieron muchos la semana pasada).
Dijeron que prácticamente no hay chilenos, y explicaron que muchos turistas argentinos también arriban con moneda norteamericana y la cambian en la ciudad.
En cuanto a los barilochenses, expusieron que, como siempre, hay quien vende y quien compra dólares, pero mientras un arbolito manifestó que nota cierto cuidado en la adquisición de billetes con la cara de Washington, como aguardando que la moneda yanqui se “desinfle” un poco, el otro, por el contrario, aseguró que aprecia un aumento de esa operación: “En la suba, la gente sale a comprar”, afirmó, en relación a que el argentino, ante un movimiento en las pizarras virtuales, busca tranquilidad en "el verde", para guardarlo bajo el colchón, “por si todo explota”.
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Los dos arbolitos marcaron una baja notoria con respecto al euro, que solía tener un margen importante sobre el dólar, mientras que ahora, uno de ellos, por ejemplo, lo compraba y vendía a menos que el billete estadounidense, 250/290, con un obvio desinterés por la adquisición (su oferta era muy baja), ya que después le cuesta “moverlo”. La otra persona dedicada al cambio en la calle, en tanto, lo tenía en paridad con el dólar, comprándolo también a 280, igual que al “verde”, pero vendiéndolo a cinco pesos más, es decir a 300.
Más allá de eso, ambos estaban centrados en lo que puede ocurrir con el dólar, el cual, con respecto a apenas unos diez días atrás, tuvo una gran diferencia. La semana pasada comenzaron comprándolo a 240 y terminaron a 270. El miércoles al mediodía, ya iban por 280.
Y la sensación de los cambiadores, según indicaron, es que va a seguir en alza.
Pocas horas después, en el mercado porteño informal, los números les daban la razón. En Buenos Aires, donde siempre los valores son mayores a los que se manejan en Bariloche, tras una arremetida, el dólar blue cerró a 312 para la compra y 317 para la venta.
El jueves, en esta parte del sur, por la mañana, habrá movimientos que acompañen esa disparada.
Pero, como adelanto, incluso el mismo miércoles al atardecer, tras el "compro/vendo", ya se oía que la oferta se elevaba sobre los 300, es decir más de veinte pesos de diferencia con pocas horas antes, en un ascenso que, porcentualmente, superó al de Buenos Aires, donde subió 16 pesos.