CRIMEN DE AGUSTINA
El sospechoso del identikit se habría fugado de la región
Pasaron más de dos semanas del brutal homicidio de Agustina Fernández, la joven que fue atacada en una vivienda particular del barrio Sillón Encantado de Cipolletti, y no se registran demasiados avances en la investigación. La decepción y el malestar siguen creciendo; así se mostró entre los participantes de la marcha que se realizó el sábado a la tarde.
Mientras tanto, la policía provincial sigue buscando al joven que se sospecha estuvo en las inmediaciones en los mismos horarios en que se cometió el crimen. Según la información con la que se cuenta hasta el momento el hombre tendría entre 20 y 30 años, mide entre 1.60 y 1.70 metros, es de tez blanca y cabellos oscuro. Algunos testigos proporcionaron la descripción que permitió elaborar el identikit.
La característica más particular que tiene es que cuenta con una serie de tatuajes en el rostro y en sus manos. En sus cejas un tatuaje que se puede describir como un número 10, sumado a otros similares a cruces. En sus manos tiene una serie de dibujos entre los que se destacan las letras que conforman la palabra “ROCK” en sus dedos.
Según pudo saberse, este individuo habría rondado los diversos grupos de malabaristas que suelen instalarse en algunos de los cruces más transitados de la ciudad. Pero desde el día del ataque no se lo puede ubicar. La sospecha más fuerte es que se habría marchado de la ciudad para evitar que lo ubiquen.
En tanto, la familia de Agustina hizo dos movidas: por un lado, designó al abogado Roa Moreno como su representante en la causa; y también nombró a un perito de la querella. Se trata de Eduardo Prueger, licenciado en Criminalística que ha intervino en otras causas de repercusión nacional.
Consultado por este medio, Prueger solamente se limitó a confirmó que comenzó a investigar el viernes pasado y pidió prudencia antes de hacer anuncios. “Todo es muy reciente y no puedo adelantar ninguna línea”, dijo el especialista.
En tanto, el colectivo “Ni una menos” está pidiendo una nueva reunión con la fiscalía para saber qué rumbo está tomando la investigación. Esta agrupación feminista de Cipolletti organizó las primeras marchas para reclamar justicia y se asumió como “el representante del dolor social” que produjo el crimen en la comunidad. Lila Calderón, una de sus referentes, explicó que desde hace varios días están recibiendo diferentes informaciones que envían los vecinos. “Todo puede servir; todo puede ser chequeado y verificado. Nosotras somos intermediarias con la justicia: cada dato que nos mandan se lo reenviamos a los fiscales”, remarcó.