2022-07-13

“No soy el que ustedes creen”: la estrella del atletismo Mo Farah reveló que fue víctima de tráfico de personas

El cuádruple campeón en los Juegos Olímpicos para Gran Bretaña contó que fue llevado a Europa desde África con una identidad falsa y que fue explotado por una familia.

La estrella del atletismo mundial, Mo Farah, quien fue condecorado por la Reina de Inglaterra por sus proezas en los Juegos Olímpicos, reveló su cruda historia de vida y que su llegada a Gran Bretaña cuando era un niño se dio de manera ilegal y con una falsa identidad, además de haber sido forzado a trabajar como empleado doméstico en una familia.

Su verdadero nombre es Hussein Abdi Kahin.

Una mujer a la que nunca había visto lo sacó en avión desde Yibuti cuando tenía 9 años y lo obligó a cuidar a los niños de otra familia, afirmó.

"Durante años bloqueé lo que realmente pasó", dijo el atleta que ganó medallas de oro en los 5.000 y 10.000 metros en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016.

El corredor de larga distancia había contado anteriormente que llegó a Reino Unido con sus padres desde Somalia como refugiado.

La verdadera historia de su vida

"A pesar de lo que dije en el pasado, mis padres nunca vivieron en el Reino Unido", dijo Farah a la BBC.

El deportista contó que había nacido en Mogadiscio, capital de Somalia, y había llegado a Gran Bretaña en 1993 a la edad de 10 años con su madre y dos de sus hermanos para unirse a su padre informático.

A su llegada al país europeo, la mujer que lo acompañaba se quedó con el papel en el que figuraba la dirección de sus familiares, "lo rompió y lo tiró a la basura", relató Farah. "En ese momento, me di cuenta que tendría problemas", avisó.

Dice que la familia quedó "destrozada" después de que su padre muriera en la guerra civil cuando él tenía solo cuatro años. Somalilandia declaró su independencia en 1991, cuando se separó de una Somalia devastada por la guerra, pero nunca ha sido reconocida como Estado soberano.

"Me separaron de mi madre y me trajeron al Reino Unido ilegalmente con el nombre de otro niño llamado Mohamed Farah", dijo en un fragmento de la entrevista.

Farah, primer británico en ganar cuatro títulos olímpicos en atletismo, contó también haber sido obligado a limpiar la casa y a cuidar a otros niños en una familia británica como condición para recibir un plato de comida.  "Si quieres volver a ver a tu familia algún día, no digas nada", lo amenazaban. "Muchas veces, me encerraba en el baño y lloraba", continuó.

Cuando encontró refugio en su profesor de gimnasia

Su profesor de educación física, Alan Watkinson, se puso en contacto con los servicios sociales y ayudó a Farah a ser acogido por otra familia somalí.

"Aún extrañaba a mi verdadera familia, pero desde ese momento todo mejoró", apuntó el atleta."Sentí que me quitaron un gran peso de los hombros. Fue entonces cuando apareció Mo, el verdadero Mo".

Farah comenzó a hacerse un nombre como atleta, y a los 14 años lo invitaron a competir para las escuelas inglesas en una carrera en Letonia, pero no tenía ningún documento de viaje.

Watkinson lo ayudó a solicitar la ciudadanía británica con el nombre de Mohamed Farah, y esta le fue otorgada en julio de 2000.

En el documental, el abogado Alan Briddock le dice a Farah que su nacionalidad fue técnicamente "obtenida por fraude o tergiversaciones".

Legalmente, el gobierno puede eliminar la nacionalidad británica de una persona si su ciudadanía se obtuvo mediante fraude. Sin embargo, Briddock explica que el riesgo de que esto suceda en el caso de Farah es bajo.

"Básicamente, la definición de trata de personas es el transporte con fines de explotación", le dice a Farah.

"En su caso, usted mismo se vio obligado como un niño muy pequeño a cuidar a otros niños pequeños y a ser un sirviente doméstico. Y luego les dijo a las autoridades pertinentes: 'Ese no es mi nombre'. Todo eso hace que disminuya el riesgo de que el Ministerio del Interior le quite la nacionalidad".

"Correr me salvó"

Farah dijo que quiere contar su historia para desafiar las percepciones públicas sobre el tráfico de personas y la esclavitud.

"No tenía idea de que había tanta gente que estaba pasando exactamente por lo mismo que yo. Simplemente muestra lo afortunado que fui", aseveró.

"Lo que realmente me salvó, lo que me hizo diferente, fue que podía correr".

La BBC intentó contarctar a la mujer que llevó a Farah a Londres para conocer su versión, pero no obtuvo respuesta.

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