JUICIO POR MICAELA BRAVO
La noche previa a su desaparición durmió en la casa de Paine y abandonó la iglesia tras ser humillada
Un perito en criminología aportado por la Fiscalía brindó un exhaustivo detalle de su participación en el expediente y dejó algunos datos reveladores sobre los últimos días de vida de Micaela Bravo. No obstante ello, gran parte de su testimonio se centró en conjeturar que Angélica Paine pudo haber sido la homicida.
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César Cortete, abogado con formación en criminología, fue convocado junto a un equipo de expertos de la provincia de Córdoba para trabajar en el caso de Micaela Bravo. Apenas tomó contacto con el caso le indicaron que la principal hipótesis lo ubicaba a Patricio Vargas como el autor del hecho y le pidieron que analice declaraciones del sujeto a los medios de comunicación para intentar determinar si eso podía permitir descubrir algún elemento que lo incrimine. Explicó que no había pruebas ni indicios suficientes contra Vargas y de las declaraciones analizadas tampoco pudieron extraer elementos.
En consecuencia, en diálogo con el entonces fiscal del caso, Eduardo Fernández, acordaron aplicar el denominado Método Operativo, aplicado a casos con autores no identificados o puntualmente en el caso de delitos en serie. Describió que ya había tenido intervención en Río Negro en el caso conocido como “el violador del Oeste”, que permitió la identificación de Cristian Rodolfo Hernández Oyarzun, luego condenado por diversos ataques sexuales.
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Sin embargo, Cortete explicó que en medio de su trabajo se produjo un incidente que derivó en el apartamiento del caso del cuerpo de investigadores que integraba. Aunque recordó que, tras el ascenso a fiscal jefe de Eduardo Fernández y el nombramiento de Betiana Cendón en la Fiscalía, fue convocado nuevamente y retomaron el trabajo que habían empezado tiempo antes.
Según describió Cortete, el método aplicado permite determinar puntos de conexión a través de una evaluación de distintos aspectos del caso que permitan determinar los comportamientos y eventualmente saber quién pudo ser el autor y dónde buscarlo o cuáles fueron los movimientos del agresor y la víctima, en función de la dinámica del hecho.
Aseguró que los resultados del informe por sí mismos no resuelven la causa, pero sí lo pueden hacer las medidas que se dicten en consecuencia, siguiendo la guía que plantea el documento elaborado: “Constituyen indicios, permiten incriminar o descartar sospechosos”, aseguró y en esa línea apuntó que el resultado del estudio les permitió desestimar a Vargas como sospechoso y se sugería profundizar la investigación contra Paine.
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Luego detalló que, según la hipótesis que trabajaron, el homicidio ocurrió el mismo día de la desaparición, pues había algunos elementos que así lo permitían asegurar. En primer lugar porque el cadáver tenía puesta la ropa que llevaba el día que Micaela fue vista por última vez. Además reveló que se recogieron muestras de semen en la ropa interior y en el cuerpo de la víctima y el resultado de ADN arrojó que el fluído correspondia a Carlos Colipi. Eso además fue corroborado por datos que confirmaban que Micaela durmió la noche previa a su desaparición en la casa de Angélica Paine.
Cortete describió luego diversos comportamientos criminales y señaló que Angélica Paine está presente en la situación de conflicto que atravesaba la víctima por la relación sentimental que había iniciado con Colipi, pero además aparecía en el momento en que Micaela fue vista por última vez con vida y además tenía otros aspectos relevantes: tenía un conocimiento exacto de la zona en la que desapareció Micaela y de la zona en la que apareció su cadáver, tenía un medio para trasladar el cuerpo sin despertar sospechas –aludiendo al carro que le secuestraron a la acusada–.
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Cuando terminó el interrogatorio de la fiscalía y comenzó el de la defensa, Cortete volvió a poner en escena algunas circunstancias que marcaron los últimos días de vida de Micaela Bravo. Expresó que mientras la joven mantuvo su matrimonio con Patricio Vargas “era una chica tímida e introvertida” y después de abandonarlo e iniciar un nuevo vínculo amoroso con Carlos Colipi “era libre y feliz”.
También describió Cortete un mensaje que Patricio Vargas le había enviado pocos días antes de la desaparición, en el que el hoy querellante le aseguraba que “Dios estaba enojado” y que “sus hijos iban a pagar por los pecados de ella”. No obstante el tono amenazante de esos mensajes que constan en el legajo judicial, Micaela “se mostró inquebrantable y segura” e incluso según los dichos del especialista, resignó el vínculo con sus hijos para no agravar la situación.
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También contó Cortete que algunas semanas antes de la desaparición, Micaela fue humillada en el seno de la iglesia a la que asistían todos los protagonistas de su vida. Aunque no brindó mayores detalles, quedó claro que Micaela fue obligada a pararse junto al pastor y a pedirle disculpas a toda la congregación y a sus hijos, por el solo hecho de haber abandonado a su marido y enamorarse de otro hombre. A partir de entonces Micaela dejó de asistir al templo.