Gobernadores buscan separar las elecciones provinciales de las presidenciales
A un año y medio para las elecciones nacionales, los gobernadores del país ya empiezan a calcular cuáles son las mejores estrategias para garantizar su proyecto político. La mayoría se inclina por separar las elecciones a gobernador de las presidenciales, un síntoma de incertidumbre y de ausencia de liderazgos nacionales que no pongan en riesgo los votos y poder propio en el pago chico.
En 2019, solo cuatro distritos (CABA, Provincia de Buenos Aires, Catamarca y La Rioja) de las 24 jurisdicciones coincidieron en la misma fecha con el llamado a las urnas para renovar el poder en la Casa Rosada. Con una gestión deteriorada por la alta inflación y la recesión, las provincias entonces aliadas de la gestión de Mauricio Macri buscaron desmarcarse de las boletas del líder del PRO. Hasta diseñaron alianzas con nombres y colores distintos a los de Cambiemos.
Alberto Fernández afronta un escenario similar para el calendario electoral de 2023. Los gobernadores, opositores o alineados con el Frente de Todos, intentarán revalidar sus gestiones con la convocatoria a las urnas el 22 octubre del año próximo. El desdoblamiento es favorecido por restricciones institucionales y una compleja maraña de reglas electorales, como los impedimentos legales de celebrar simultáneamente las elecciones provinciales con las nacionales.
Desdoblamientos en la Patagonia
En el sur del país prima la opción por separar las elecciones. Es un rasgo que caracteriza la tradición institucional de estos distritos, donde los gobernadores tienden a representar a partidos políticos locales.
En Río Negro, Arabela Carreras podría convocar a las elecciones para el mes de abril. Hace cuatro años ese esquema se había repetido. De buen diálogo con Alberto Fernández, la gobernadora y su fuerza política, Juntos Somos Río Negro, no sacarían ninguna ventaja con empalmar las elecciones. En Neuquén, todas los comicios locales desde 2007 se desdoblaron. Ahí dirige el Movimiento Popular Neuquino (MPN) que hoy representa Omar Gutiérrez. Las fechas no están definidas, pero podrían convocarse en los meses entre abril y junio, indicaron desde el entorno del gobernador.
En Chubut, el gobernador Mariano Arcioni, aliado del dirigente del Frente Renovador, Sergio Massa, planteó que desenganchar las elecciones locales sería “legítimo”. Sin embargo, desde su entorno más cercano evitaron dar precisiones sobre adelantarlas. En Santa Cruz, uno de los baluartes del kirchnerismo, se descuenta que la estrategia tendrá el aval de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Por el momento, Alicia Kirchner no dio señales sobre posibles convocatorias, pero está en condiciones de competir por su tercer período consecutivo.
En Tierra del Fuego, en cambio, el gobernador Gustavo Melella no podría ir a un esquema de simultaneidad ni aunque así lo quisiera. No basta el buen vínculo que tiene con el Presidente. Por mandato constitucional, los comicios locales tienen que convocarse entre 60 a 90 días antes que las elecciones presidenciales. La simultaneidad está prohibida taxativamente. Fue una redacción original que en incorporó en el texto de la Carta Magna el Movimiento Popular Fueguino (MPF), un partido de corte provincial que “no quería que el peronismo o el radicalismo arrastren votos con la boleta de presidente”.
En cualquier caso, los cálculos políticos de los jefes políticos provinciales se impondrán en una saga electoral que ni se acerca al panorama de 2015. En ese turno electoral, las boletas de 11 provincias con candidatos a gobernador confluyeron con las de Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri. Lo que quedaba de manifiesto es que, de esas 11 elecciones, 10 pertenecían al oficialismo peronista. Demuestra una capacidad de conducción del Presidente sobre los propios, un atributo que hoy está en entredicho.