HUBO TENSOS CRUCES DURANTE LA MARCHA POR MANUEL
Desde el Club Andino indicaron que harán "recomendaciones" para evitar que se produzca otro hecho similar
Faltaban apenas unos minutos para las 17.30 cuando comenzó la marcha en pedido de justicia por la muerte de Manuel Benítez, el joven que murió cuando se dirigía al refugio Frey para cumplir con su trabajo; y en concordancia con el inició de la movilización, que partió de Onelli y Brown, el cielo comenzó a lagrimear.

La llovizna acompañó todo el recorrido, que siguió por Moreno y terminó en el Club Andino Bariloche, en 20 de Febrero 30, donde los convocados permanecieron hasta cerca de las 20.
Las velas que quedaron encendidas en el sitio, a modo de memoria del dolor, parecían reflejar aquel “mar de fueguitos” del que escribió alguna vez Eduardo Galeano. “Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás”, inmortalizó el escritor uruguayo. Y el fulgor de Manuel Benítez, a través del recuerdo de familiares, amigos y allegados, también estuvo presente.

Más de trescientas personas se reunieron en el caminar, y luego frente a las escalinatas del Club Andino.
En todo momento, hubo un clima de respeto y sentido de acompañamiento hacia Ximena y Juan, los padres del fallecido, que estoicos permanecieron en el lugar portando una bandera donde se solicitaba justicia por su hijo.
Hablaron refugieros compañeros de Manuel, la mamá de un amigo, la hermana, y estudiantes que junto a él cursaban Ingeniería Ambiental en la Universidad de Río Negro (solo le faltaba la tesis…).

Las voces que se escucharon apuntaban hacia una responsabilidad tanto del concesionario del refugio, Federico Pajarín, como del presidente del Club Andino, Martín Enevoldsen, y del intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Horacio Paradela.
Porque la muerte de Manuel deparó varios reclamos, entre ellos la falta de una indumentaria adecuada, la carencia de un handy para poder comunicarse, las condiciones laborales (básicamente, trabajo en negro) y la inexistencia de controles adecuados a los concesionarios (de ahí que se apuntó también al Club Andino y a Parques).

Cierta tensión se vivió cuando integrantes del Club Andino salieron y se mantuvieron en el patio delantero del edificio, a un costado. Primero estuvieron en silencio, en actitud de respeto. Luego, cuando se escucharon gritos solicitando que dijeran algo, dos de ellos se acercaron y, aun a sabiendas de que lo más probable era que los abuchearan (cosa que, en ciertos momentos de su intervención, sucedió), tomaron la palabra.
El primero en hablar fue el jefe de la Comisión de Auxilio, Martín “Cepi” Raffo, quien expresó: “El Club Andino ha transmitido que está a disposición tanto de la Justicia como de la familia y de todas las personas que necesiten, de alguna manera, la información”.
“Entiendo el enojo de muchísima gente; yo no soy la persona a la que le compete determinar las responsabilidades y las culpas, para eso estará la Justicia, y el Club Andino determinará las acciones que deberá tener de acá en adelante”, añadió.

Después, también se manifestó Juan Pablo Ordoñez, miembro de la comisión directiva y de la de refugios, que dijo: “Comprendo el dolor de ustedes porque nosotros también lo tenemos, somos gente de montaña y murió una persona de montaña trabajando en la montaña”.
“Las medidas en concreto que tomamos son que el refugio Frey está cerrado y también el sendero, y los mantendremos así hasta que hagamos la evaluación”, anunció.
“Hemos convocado a una junta para estudiar qué es lo que tenemos que hacer. Nos vamos a reunir con los refugieros y todos los refugios para tratar de hacer una serie de recomendaciones para evitar que esto vuelva a pasar”, siguió.
En ese momento, se escucharon varios gritos de disconformidad: “¡Ahora es tarde!”, vociferaron algunos de los convocados.

Y si bien la tirantez había ido in crescendo, fue Ximena, la mamá de Manuel, quien puso paños fríos y pidió que todos se retiraran en paz, no sin antes brindar unas palabras de gratitud muy sentidas: “Quiero agradecerles con el alma por estar acompañándonos bajo esta lluvia, con este clima frío… Espero que no nos dejen solos en esta lucha… Los abrazo con el corazón”.
Hubo muchas personas que, en un reflejo de lo que sucedía con el cielo, no pudieron contener las lágrimas.