BIÓLOGA E INVESTIGADORA DEL CONICET
Calzolari: “Creemos que es fundamental que se despenalice la tenencia y el consumo de cannabis para todos sus fines”
Tras un fuerte debate, la semana pasada se aprobó en la Cámara de Diputados un proyecto destinado a regular el desarrollo del cannabis medicinal y del cáñamo industrial.
Para otorgar algo de claridad sobre el asunto, la fundadora de la asociación civil barilochense sin fines de lucro Ciencia Sativa, Gabriela Calzolari, se refirió a la cuestión.
Así, para poner en autos a los que desconocen la regulación sobre el tema, explicó: “Desde 2017 tenemos una ley de investigación médica y científica; a partir de esa norma, logramos que sea más fácil el acceso y el registro de autocultivo, y el cultivo y el abastecimiento por parte de las ONG”. La referencia es a la Ley 27.350, que nació con el objetivo de “establecer un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados, garantizando y promoviendo el cuidado integral de la salud”.
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“La nueva norma, aprobada hace unos días en el Congreso, trae el desarrollo de la industria del cannabis para uso medicinal y del cáñamo industrial, es decir que es complementaria a la anterior. Ahora se daría la posibilidad de solicitar una autorización de licencia para cultivar, procesar y elaborar diferentes productos de cannabis para uso medicinal, y, por otro lado, productos a base de cáñamo, que es una variedad de cannabis, una subespecie, que tiene otro objetivo de cultivo, relacionado con la generación de fibra y grano”, apuntó Calzolari, que es bióloga e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Para marcar la diferencia con lo que se podía hacer hasta el momento, expuso: “Lo que se habilitaban eran cultivos relacionados a un proyecto de investigación y desarrollo, aprobados para la investigación científica”. Así añadió que eso se ve en varias provincias, aunque no siempre queda claro si realmente el objetivo perseguido era el estipulado: “Por supuesto que está la discusión en torno a, por ejemplo, si lo de Jujuy es un cultivo productivo disfrazado de investigación, porque son muchas hectáreas afectadas”, señaló.
Pero ante lo aprobado en la Cámara de Diputados, la principal diferencia, según profundiza Calzolari, radicaría en que “ya no se tendría que presentar un proyecto de investigación para producir, sino que se habilitaría un espacio directamente para cultivar y producir para uso medicinal”.
En cuanto a la distinción entre lo que es el cannabis medicinal y el cáñamo industrial, apreció que una diferencia se vincula “al crecimiento agronómico de la planta”.
“Dentro de una misma especie, hay diferentes variedades, por lo que crecen de manera distinta. En el cultivo de cáñamo, las plantas son mucho más largas, espigadas, con más tallo y producción de fibras”, desarrolló.
Además, añadió: “Por otro lado, tiene que ver con la química y la composición de los compuestos activos que produce la planta, que en el cáñamo básicamente es CBD, no THC (que es el compuesto psicoactivo)”.
En tal sentido, sostuvo que “el cáñamo se puede utilizar para producir medicina con CBD, que funciona únicamente para determinadas patologías, como epilepsia y algunas cuestiones neurológicas, pero no para otros usos medicinales”.
Y aclaró: “Pero, fundamentalmente, el cáñamo se cultiva para producir fibra, con la que se puede hacer ropa, biocombustible, fitorremediación de suelos… Es decir que tiene muchos usos que no tienen que ver con el consumo humano, ya sea medicinal o recreativo”.
Si bien indicó que, desde Ciencia Sativa, consideran a la nueva ley “un avance muy importante para generar el debate que hace falta sobre las políticas en relación a las drogas en el país”, especificó: “Como organización donde bregamos desde hace mucho tiempo por la regulación del cannabis, ni la anterior ni esta son leyes que nos representan, porque nosotros trabajamos por una regulación integral de la planta. La queremos utilizar para uso medicinal, para la industria del cáñamo, pero también para el uso adulto y responsable”.
De esa manera, afirmó: “Creemos que es fundamental que se despenalice la tenencia y el consumo de cannabis para todos sus fines”, para luego profundizar: “Incluso es contradictorio tener habilitado solo el uso medicinal, ya que hoy vamos a generar una industria, donde va a haber empresas que podrán trabajar y generar ingresos, pero todavía se sigue penalizando y criminalizando a la gente que consume cannabis”.
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Más allá de su opinión acerca de la necesidad de una regulación más amplia, Calzolari sostuvo que en el Congreso durante el tratamiento de la nueva normativa se observó “prejuicio y desinformación”. Cabe resaltar que la votación no fue unánime.
Hubo ciento cincuenta y cinco votos positivos, cincuenta y seis negativos, y diecinueve abstenciones.
“Según nuestro parecer, hubo mucha confusión y argumentos en contra basados en una carga muy grande de prejuicios y desinformación”, amplió, y recalcó que en muchos casos no se tuvo en cuenta que “no se estaba debatiendo una regulación integral del cannabis, sino un tema puntual”.
En cualquier caso, Calzolari resaltó: “Todavía falta reglamentar la nueva ley; ese va a ser el mayor desafío, para ver cómo se implementará. En eso vamos a estar trabajando desde nuestra asociación, junto a las agrupaciones del país con las que nos vinculamos. Esperamos que esto se produzca en los próximos ciento ochenta días, como dice la normativa”.