HOMBRE DE BARRIO
Alberto Nahuelquín, bombero voluntario de alma… y también comerciante
Alberto Omar Nahuelquín, tras ser distinguido como antiguo poblador en el cumpleaños ciento veinte de la ciudad, suspira: “Para mí, esto es un orgullo… Sabía que, en algún momento, podía venir, pero no pensaba que sería ahora”.
Es electromecánico, y también supo ser colectivero, pero, sobre todo, lleva inscripto muy dentro suyo el título de “bombero voluntario”. “Casi nací siéndolo”, dice, para luego, como muestra de su pasión por ese servicio, añadir: “Cuando uno lleva algo en el alma, muere con eso, no lo deja nunca”.
Asimismo, Alberto destacó en la gestión barrial, ya que fue presidente de la Junta Vecinal Las Quintas entre 1992 y 2000. “Me pone muy feliz que me hayan elegido varias veces”, destaca al respecto.
“En un momento, sentí la necesidad de realizar cosas para el barrio, porque cuando yo llegué no había ni luz. Entre los vecinos nos juntamos para llevar adelante cuestiones relacionadas con lo que necesitábamos: electricidad, cloacas, algunos no tenían gas… Todos peleamos para eso; fue una etapa muy linda”, expone, aunque reconoce que algún sinsabor también se coló en el historial… “En un barrio, todo cuesta”, afirma el hombre, que vive en Las Quintas desde 1984.
Nacido en Bariloche hace setenta y tres años, todavía se mantiene en actividad. “Tengo un taller mecánico y un local de venta de repuestos en Rosales y Sarmiento”, cuenta, y agrega: “Mi nieto y mi yerno trabajan conmigo”. Aunque enseguida, entre risas, corrige: “En realidad, ellos trabajan, yo administro”.
Al despedirse, sin olvidar su veta de comerciante, suelta: “Si necesitás algún repuesto, te vendo”.
Lo dice con una sonrisa, pero en serio…