40 AÑOS DEL BAUTISMO DE FUEGO DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA
Un veterano recuerda el momento exacto en que empezaron a estallar las bombas inglesas
Carlos Mazzocchi recuerda el momento exacto. “A las 4.40 se inició el bombardeo del Vulcan, después comenzaron a venir los Harrier”, expresa, en referencia a las aeronaves británicas que comenzaron a actuar en Malvinas el 1° de Mayo de 1982, hace cuarenta años.
En el complejo Antumalal, en Península de San Pedro, donde hace unos minutos culminó la ceremonia en recuerdo del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, que hasta el momento en que intervino en el Atlántico Sur nunca había entrado en combate, Mazzocchi, que fue radarista en el conflicto bélico, apunta: “Desde el radar los veíamos despegar, y después los teníamos frente a nosotros, bombardeando. Y estaba también el cañoneo naval… Luego empezamos a recibir a los aviones argentinos, para sacarnos de encima a los barcos que nos estaban cañoneando”.
Mazzocchi, uno de los cuatro veteranos que formaron parte del acto conmemorativo, resulta querible apenas se lo conoce.
Es amable, y con una cuota importante de humildad; siempre destaca a sus compañeros de armas.
El año pasado, a partir de un episodio que El Cordillerano dio a conocer, en relación a un soldado británico que le hizo llegar los negativos de un rollo que a él se le había perdido durante la guerra de Malvinas, su nombre comenzó a tener trascendencia más allá del ambiente de las fuerzas.
Así, incluso, hace un mes, en la escuela Malvina Soledad, se llevó a cabo una muestra con aquellas fotografías tomadas en las islas.
En ese sentido, cuenta que esa experiencia, de ver cómo los chicos organizaron la exposición junto a los maestros, y la gente que fue a visitarla, resultó muy grata.
Pero, volviendo al aspecto más crudo de la guerra, aprecia: “El recuerdo es para toda esa gente que dio su vida por la Patria, por la soberanía de las islas Malvinas; siempre tenemos que acordarnos de ellos, y de todos los veteranos”.
Justamente, se toma un momento especial para destacar a los veteranos de Bariloche: “Son grandes compañeros; con ellos comparto mucho tiempo en las escuelas y demás instituciones donde lo requieren, dando testimonio de la soberanía de nuestro territorio”.