2022-05-02

ESTUVIERON PRESENTES HÉROES DE MALVINAS

A 40 años del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea, se hizo una ceremonia en el paraíso

La majestuosidad del paisaje se abre como un abanico visual en la inmensidad.

El lago, las montañas… La postal típica de Bariloche, pero remarcada por una ubicación privilegiada.

El escenario es el complejo vacacional Antumalal, de la Fuerza Aérea, en Península San Pedro.

Es domingo al mediodía.

Y, si al frente, ante un vistazo, se ve el paraíso.

En la mente de algunos de los presentes, en el pasado está el infierno bélico.

Hay cuatro veteranos de guerra parados entre el resto de los presentes.

Cuatro hombres a los que no les hablaron del horror; estuvieron sumergidos en él.

Cuatros personas que pudieron volver y contar lo que vivieron, y para las que Malvinas es mucho más que una mención en un libro de Historia.

Tres viven en Bariloche (Jorge Luis Huck, Dante Gómez y Carlos Mazzocchi), y uno está de paso (Carlos Cachón, un respetadísimo piloto que reside en Mar del Plata, al que una invitación para un casamiento lo trajo a la ciudad).

A su lado, el jefe de la Guarnición Aérea Bariloche, comodoro Horacio Marcelo Baggini, destaca el honor de contar con esa presencia en un día tan especial.

Porque el 1° de Mayo de 1982, cuarenta años atrás, la Fuerza Aérea Argentina tuvo su bautismo de fuego en las islas del Atlántico Sur.

Justamente, más tarde, antes de levantar una copa de champagne para brindar en honor a los veteranos, el propio Baggini destaca: “Nuestro pilotos recogieron los elogios más grandes y variados, en principio de nuestros contrincantes, los ingleses, que, como hombres de armas, supieron valorar el coraje, la decisión, la valentía, e incluso, en muchos casos, la improvisación que hicieron valer nuestros pilotos, con recursos que, a lo mejor, no estaban a la altura de las circunstancias, pero, sin duda, hicieron gran mella en los británicos”.

“Esos hombres siempre fueron muy reconocidos, y es así que el mundo entero recuerda la valentía de nuestros pilotos en Malvinas, sobre todo teniendo en cuenta que nuestra Fuerza Aérea, hasta ese momento, nunca había entrado en combate”, añade.

Baggini está en Bariloche desde hace algo más de un año y medio. Llegó desde Mendoza, y antes solía venir a la localidad, “pero como turista”, aclara.

Además, jugador de squash y amante de varios deportes, había visitado la localidad también para acontecimientos específicos de esa índole.

Ahora, ya instalado aquí, afirma: “Hubo una coincidencia entre mi deseo de venir con la necesidad del servicio; estoy muy a gusto”.

En cuanto a su función en la ciudad, se debe recalcar que, con su arribo, se produjo una importante modificación en la fuerza local, tal como él mismo lo cuenta: “En Bariloche, hay personal de la Fuerza Aérea en varios destinos: gente desarrollando tareas en INVAP, en Lade, en la obra social IOSFA, en el Servicio Meteorológico Nacional, en la administración de dos barrios aeronáuticos que existen para el personal, y en la colonia Antumalal. Cuando vine, propuse la creación de la Guarnición Aérea, como existe en otros lugares, donde se aglutina a todo el personal bajo un mismo comando y control”.

Baggini ofrece todos los detalles en el restaurante de la colonia Antumalal, un sitio que hasta hace un año se destinaba solo al personal militar de la Fuerza Aérea, pero que, desde entonces, está abierto al público en general.

Quien desee desayunar, almorzar, merendar o cenar en ese sitio, debe comunicarse al +54 9 294 4325393.

Incluso, las cinco cabañas y los diez bungalows del complejo funcionan como cualquier establecimiento turístico.

Allí, en ese ambiente, durante unas horas, los miembros de la fuerza conversaron y, sobre todo, se acercaron a los veteranos, tratando de transmitirles el orgullo que sienten por ellos.

Y, aunque es imposible que suceda, pareciera que todavía resonara el eco de las estrofas de la Marcha de las Malvinas, que todos ellos entonaron con fuerza un rato antes, a la intemperie, con el paraíso por delante.

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