2022-04-18

¿Cómo se calcula el valor del boleto que se le paga a Mi Bus?

Para poder determinar técnicamente la tarifa es necesario contar con la información de la cantidad de pasajeros transportados, que para 2021 alcanzó los 7,5 millones de pasajeros. Un número bajísimo, considerando que previo a la pandemia, el sistema de TUP prestaba el servicio a más de 14 millones de pasajeros. Y si bien se espera una fuerte recuperación para 2022 hasta llegar a los 11,5 millones de pasajeros, todavía se está lejos de aquellos 14 millones pre Covid-19.

El análisis del municipio arrojó que del total de los costos operativos de Mi Bus, distribuidos entre la totalidad de pasajeros que demanda el servicio, permite definir el valor técnico del boleto. A mayor cantidad de pasajeros, menor el costo por cada uno de ellos. De esa cuenta, surgen los 117 pesos de tarifa técnica para 2021 y los 140 pesos estimados para 2022. Menos los subsidios.

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Del panorama actual, se desprende que el 60% del costo total del transporte lo financia el Estado, el resto se debiera pagar con lo que se recauda. Eso sí, la sumatoria alcanza para prestar el servicio en las condiciones actuales, distando demasiado de cómo funciona en el AMBA, con recorridos más extensos, mejores frecuencias y unidades más nuevas.

Esa discriminación se da por la distribución desigual de los subsidios nacionales, que viene siendo denunciada sistemáticamente por el jefe comunal Gustavo Gennuso, junto con otros intendentes de ciudades importantes del interior del país como Salta, Neuquén, Córdoba, Rosario y Bahía Blanca, por mencionar solo algunas.

El año pasado el AMBA recibió casi 100 mil millones de pesos de subsidios nacionales para unos 18.300 colectivos, mientras que el interior del país recibió 30 mil millones para 13.900 colectivos.

Pensar en un servicio como el de Capital Federal, implicaría un boleto con un valor no menor a los 200 pesos. Ilógico.

¿Cuál es el panorama de hoy? Actualmente, la falta de los fondos acordados con el Estado Nacional, se suma la preocupación de las empresas del interior en torno al normal abastecimiento del gasoil y su aumento de precio.

Sumado a ello, surgirá la cuestión salarial que se cerró por encima del 50% para los trabajadores nucleados en la UTA y la inflación mensual que parece no tener techo. Desde ya, todo impacta en el valor del costo de cada viaje.

El desafío que se viene

La administración Gennuso está frente a un reto más que interesante, que es sostener el servicio y mejorarlo. Para eso ha plasmado el ya famoso “Plan de Transformación del Transporte”, pero que producto de la pandemia y todo lo que eso trajo aparejado, se ha demorado su implementación.

La idea general es modificar la vieja concepción de viajar en micro en Bariloche. ¿Cómo? Cambiando recorridos, instalando estaciones de trasbordo, líneas troncales, descentralizando el sistema, con descuentos por segundos y terceros viajes y nuevas líneas que hagan más eficiente la integralidad del servicio.

Todo esto, con el ojo (y el eje) puesto en lo que es una prioridad para la gestión del actual jefe comunal barilochense: el transporte como medio para acceder a derechos básicos como la educación, el trabajo y el esparcimiento.

Hace poco tiempo, Gennuso destacó la necesidad de volver a impulsar la idea de un boleto federal que equipare los subsidios que reciben las provincias y el AMBA, entendiéndolo como una idea integradora y equitativa, pero que implicaría equilibrar los subsidios nacionales, provinciales y municipales entre las distintas jurisdicciones.

Ahora, completando casi el primer tercio del año 2022, Bariloche continúa buscando denodadamente la sostenibilidad del servicio y pensando en el pasajero como el principal beneficiario de cualquier determinación que se tome.

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