2022-04-05

EN EL MONOLITO DEL KM 1 DE BUSTILLO

“Una ‘trompada’ al sistema opresivo”: músicos tocaron para salvaguardar el símbolo de la piña a Astiz

Diego Ojeda es el músico al que se le ocurrió llamar a sus pares para tocar en el Monolito del kilómetro 1 de la avenida Bustillo, con la intención de que se levantara la Piedra de la Dignidad que recuerda el día en que Alfredo Chaves -quien durante la dictadura estuvo preso en el centro clandestino de detención El Vesubio-, golpeó, en 1995, al represor Alfredo Astiz.

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Ojeda es el guitarrista y vocalista del trío de power rock El cuerno.

Al enterarse de que, a partir de las obras que se están realizando en ese sector, la roca yacía a un costado, con “la cara” hacia abajo, convocó a todos quienes desearan sumarse para que fueran y actuaran.

Y así lo hicieron, más allá de que, a raíz de las discusiones públicas que se plantearon cuando el hecho tomó conocimiento público, los trabajadores afectados a las labores que se llevan a cabo sobre Bustillo levantaron el símbolo, y lo dejaron a apenas un par de metros de donde estaba antes.

Sucede que la roca se hallaba en un sitio que queda dentro del trazado asfáltico proyectado.

El capataz que opera en el lugar develó que, cerca del sitio donde quedó la Piedra de la Dignidad, se planea erigir una garita de colectivos, y consideró que seguramente eso posibilitará que, con los permisos correspondientes, se pueda trabajar en algún tipo de instalación cultural que refuerce el significado que encarna la roca.

Cabe recordar que, justamente, en 1995, cuando Chaves sintió el impulso de golpearlo, Astiz aguardaba un transporte para ir a esquiar, y luego, en ese sitio, se pintaron murales en recuerdo del Nunca Más.

Ese espacio pasó a ser el Refugio de la Dignidad, pero, tiempo después, fue removido.

Así que, en caso de erigirse uno nuevo, tal como indicó el capataz, quizá podría retornarse aquella idea primigenia.

En cuanto a los recitales que hubo durante la tarde, antes de dar el show bautismal, el músico Diego Ojeda aclaró: “Cuando vimos que sacaron la piedra, quisimos venir para reivindicarla como símbolo y que la volvieran a poner; por suerte, ya la han levantado, pero igual seguimos con esta propuesta para remarcar que somos muchos los que apoyamos que esté ahí”.

El cantante y guitarrista tiene cuarenta años, lo que quiere decir que, cuando fue la golpiza de Chaves a Astiz, era un adolescente.

“Hay que ser realistas y pensar que, cuando terminó la dictadura, casi no se hablaba del tema, era una cuestión muy sensible, y Bariloche es una ciudad donde todo se oculta bastante, más en aquellos tiempos”, advirtió.

“A mí me pasó que, durante muchos años, no tuve la información necesaria como para entrar en razón sobre lo que había sucedido”, señaló.

En ese sentido, manifestó: “Ya más grande, al concientizarme, defendí siempre la libertad, la democracia y la libre expresión. Para mí, la piedra simboliza todo eso, es mucho más que el recuerdo de una piña; en realidad, es una ‘trompada’ al sistema opresivo”.

“Levantar esta roca significa no callarnos, sacar la máscara que nos pusieron para que la boca no se abriera”, concluyó.

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