MARCHA DEL 8M
La visibilización de la violencia como principal factor convocante
Cada persona que concurrió a la marcha del 8M tuvo su razón particular para ser parte de la manifestación, pero el factor común que preponderó fue el reclamo por la violencia de género, que no cesa.
María Cárdenas, por ejemplo, que es parte del movimiento “Ni un pibe menos por la droga” de Bariloche, entidad que trabaja -según contó- para que los jóvenes “salgan de las adicciones”, destacó “la lucha diaria de las mujeres por tener techo, tierra y trabajo digno”.
Igualmente, señaló que observa que “la sociedad está haciendo un trabajo importante, y, de a poco, se va implementando la igualdad”.
Ante ese panorama que pareciera sonar favorable, planteó aquel problema que marcó la marcha del martes: “Pero también vemos que las mujeres siguen muriendo; las matan delante de todo el mundo, entonces no sabés hasta qué punto llega esa igualdad”.
En tal sentido consideró: “La violencia continúa, y con la pandemia se incrementó mucho más”.
Ya se sabe, eso de permanecer encerrado en la época de la cuarentena estricta, para muchas familias equivalió a tener dentro de la casa a un león enjaulado.
Así, para María, la caminata del 8M, desde la Escuela de Arte La Llave hasta el Centro Cívico, significó: “Venir a luchar por todas las mujeres que trabajaron hace años; ellas no consiguieron nada, pero nosotras lo estamos logrando, despacio, en una lucha cotidiana”.
Por otra parte, varias de las banderas que flamearon durante la marcha pertenecían a la Comisión Pro Encuentro Nacional de Mujeres de Bariloche. Sandra Quiñehual es parte del grupo, y cuando se le pidió si podía definir a esa agrupación apuntó: “Somos mujeres que nos organizamos para ayudar a las que no tienen trabajo, y también a las que sufren violencia y necesitan orientación”.
Contó que muchas de las que concurren en busca de apoyo, a partir de haber transitado alguna situación violenta, son jóvenes, pero también abundan las de más de cuarenta, e incluso de sesenta, como si en varias de ellas, tras años de soportar cosas que no se deberían aguantar, hubiera nacido una toma de conciencia acerca de que lo que les ha tocado vivir “no es algo normal, y no está bien”, apreció Sandra.
De esa manera, remarcó a la violencia como principal factor sobre el que hay que focalizarse.
“Hemos logrado muchas cosas, incluido el aumento de la participación gremial, pero la violencia continúa. Hoy, más que nunca, debemos estar en la calle, por aquellas que no están más con nosotras; ellas se lo merecen… Todos los días aparecen mujeres muertas; eso hay que cambiarlo, ¡basta de femicidios!”, sostuvo.
Daniela Carrasco, de Ni Una Menos Furilofche, en tanto, no coincidió en que se haya alcanzado una paridad: “No creo que haya mayor igualdad”, expuso, para luego precisar: “Sí podemos pensar que, en algunos ámbitos, estamos ocupando algunos cargos jerárquicos, pero todavía hay sectores en los que no solo las mujeres, también las disidencias, no hemos podido participar. En la ciudad lo vemos muy claro en todo lo que es ciencia y tecnología. Si bien celebramos que ahora haya una presidenta en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que es Adriana Serquis, siguen siendo espacios especialmente de varones, al igual que los sindicatos y lo que hace a la política”.

De esa forma, consideró: "Si bien se habla de equidad de género, todavía falta”.
Sí estuvo de acuerdo en que el tema de la violencia es un reclamo sobre el que hay que hacer hincapié, y también recalcó lo complicado que fue para mucha gente atravesar la primera parte de la pandemia en las viviendas: “Los lugares supuestamente más seguros, los hogares, para nosotras eran los más inseguros”, concluyó.