2022-03-08

EL 8M RETUMBÓ EN BARILOCHE

Más de mil voces se alzaron bajo la llovizna

Por la tarde, Bariloche comenzó a perfumarse lentamente de aroma de mujer; de mujer que se levanta y dice “acá estamos”, de mujer que no quiere dejar de serlo, de mujer que reclama por lo que en el varón se da por sentado, de mujer que por hacer oír su voz no deja de ser femenina, de mujer que no quiere que mueran más mujeres en manos de hombres… La ciudad, entonces, se vistió de mujer.

La excusa fue el Día Internacional de la Mujer. La intención, poner al descubierto un presente que, si bien muestra avances en relación al trato que se tiene hacia ellas, no desiste de ser desequilibrado, con una violencia que sigue siendo un problema (maltrato físico y verbal, femicidios y demás, conforman un cáncer muy difícil de extirpar en la sociedad).

Desde la Escuela Municipal de Arte La Llave, ubicada en el Alto de la ciudad, en Onelli y Sobral, pasadas las 17.30, partió una marcha que una hora y media más tarde arribó al Centro Cívico para teñirlo de verde y violeta.

Se sabe que el verde es tomado principalmente como apoyo al aborto legal; el violeta, en tanto, representa el movimiento feminista, y en los últimos años está unido al sentir expresado por el grito “Ni una menos”.

Muchos de estos pañuelos morados, justamente, eran entregados en la plaza junto al edificio de La Llave, por mujeres del colectivo Ni Una Menos, a cambio de alimentos no perecederos o útiles escolares, que tendrán como destino ser donados a diferentes instituciones.

Esas pañoletas habían sido fabricadas el sábado, en esa escuela de arte, como parte de una serie de actividades desarrolladas para concientizar sobre diversas temáticas relacionadas con la mujer.

La caminata hacia el centro arrancó con poco más de trescientas personas.

Hubo mucha presencia de sindicatos y partidos políticos de izquierda, además de otras organizaciones sociales, pero también estuvieron aquellas mujeres que quisieron sumarse a la manifestación en su individualidad, pero en una individualidad compartida, como parte de un todo.

El trayecto, entonces, se inició en Onelli, siguió por Moreno, y luego, tras doblar en Beschtedt, pasó a Mitre, hasta desembocar en el Centro Cívico.

También, una parte de quienes marcharon se acercaron hasta la Catedral, donde se escuchó el cántico: “Iglesia, Estado; asunto separado”.

Durante el recorrido, la cantidad de gente que se sumó fue notable, hasta alcanzar las más de mil personas.

Así, durante el paso de la columna principal, en las veredas se podían ver a muchachas que se preparaban para ingresar en ese torbellino femenino, maquillándose de tonalidades principalmente verdes (y con algunos brillos), con la ayuda de otras chicas, pero también de sus novios, que las habían acompañado.

En cuanto a las edades, no se puede indicar un promedio, porque, en ese sentido, la amplitud fue considerable: desde adolescentes hasta adultas mayores, sin olvidar a las niñas y niños que se sumaron a la caminata, aunque algunos en brazos de sus madres, en otra muestra más de la valía femenina.

La referencia de este año, como una respuesta femenina al reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, fue: “La deuda es con nosotras”, es decir, más allá del cuestionamiento elevado desde distintas agrupaciones políticas sobre la decisión de pactar con el FMI, la idea apuntó a mostrar un pasivo interno: hay cosas que, en referencia a las mujeres, todavía están muy lejos de ser solucionadas, en especial un pensamiento violento que sigue existiendo en algunos hombres.  Por eso la necesidad de elevar las voces para transformarse en una sola, potente, contundente, femenina.

Al verlas pasar bajo la llovizna, daban ganas de decir “feliz día”. Pero luego se escuchaba que nombraban a aquellas que ya no están, las que fueron asesinadas por alguna mano masculina, y ahí se entendía ese cartel que portaba una muchacha: “Hoy no celebramos, resistimos”.

Ojalá, entonces, que llegue el momento donde desaparezca la brutalidad y se pueda festejar la esencia que da la vida.

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