A UNA SEMANA DEL ASESINATO DE LA MENOR EN EL ALTO
Madre de Lucía: "Si una adolescente tiene desprecio por la vida y no hay consecuencias, tienen que cambiar las leyes"
A una semana del asesinato de Lucía, familiares y amigos realizarán mañana una ceremonia pública de despedida en el Centro Cívico y pedirán justicia por la adolescente. Solicitan a los participantes llevar velas blancas y globos blancos para la jornada, que será un último adiós simbólico a la menor que murió el pasado 19 de febrero camino al nosocomio local.
Hace una semana la ciudad se conmocionaba por el asesinato de una adolescente de 14 años en el marco de una pelea que se habría originado en un local clandestino de la zona Sur de Bariloche. La agresora, otra joven menor de edad, atacó con un arma blanca a Lucía, herida que provocó que falleciera camino al hospital.
Según las versiones judiciales, la victimaria le habría asestado una puñalada a Lucía, aunque familiares manifestaron que habrían sido dos puñaladas. Además, señalaron que la agresión se habría dado “por celos” que sentía la agresora respecto a una relación de amistad que tenía Lucía con otro joven.
Mariela Martínez es la madre de Lucía y convoca a la comunidad a pedir justicia por su hija. “Nosotros tratamos de llevarla como podemos pero la partida de Lucía nos dejó rotos y no vamos a bajar los brazos. Mañana es una concentración para despedir a mi hija y pedir justicia. No vamos a soltar globos, los llevamos y se vuelven con nosotros, lo aclaro porque mucha gente salió a criticarnos porque íbamos a contaminar”.
“Hacemos esta concentración para despedir a Lucía, yo no la organicé, lo vi en las redes sociales y nos sumamos porque me pareció un acto de amor increíble”, manifestó.

Mariela remarcó que contrató abogados para avanzar en la causa judicial del asesinato: “No me voy a quedar de brazos cruzados, esta menor es un peligro y podría haberle pasado a cualquier otra chica. Hay una cadena de responsabilidades, todos se lavan las manos, a mí me encantaría decir muchas cosas pero no puedo. Está todo en manos de mis abogados. Mi objetivo es avanzar con la causa y que no cierren el caso”.
“En ningún momento nadie se acercó, alguien de la familia de la otra chica, a pedirnos perdón o para ver si necesitábamos algo. Tampoco se acercó ninguna organización, nada. Quizás con el correr de los días, pero toda la gente que me ayuda es cercana y hasta personas que no nos conocen. Hay mucho apoyo de la comunidad para nosotros” señaló Mariela.
Desde el Ministerio Público Fiscal aclararon que la agresora es menor de 16 años, por lo tanto no será imputada por el hecho. Mariela considera que debe haber un criterio a la hora de analizar con leyes los actos delictivos de los menores: “No me voy a rendir, voy contra todos los responsables hasta las últimas consecuencias, no me voy a quedar con lo que dijo la Fiscalía de que la chica es inimputable por ser menor de 16 años. No tiene que quedar impune, no puede ser, hay que cambiar leyes y cambiar cosas, si una adolescente de 14 tiene desprecio por la vida, hay que modificar leyes para que sea responsable de sus actos”.
Una de las versiones que circularon en torno al caso es que la joven que agredió a Lucía lo hizo por celos, Mariela lo confirmó, “entiendo que fue por celos. No conozco al niño, no sé quién es. Me gustaría hablar con la madre para saber cómo está porque supe que también estaba lastimado. Fue agredido por la chica que mató a Lucía esa misma noche”.
Mariela además es madre de dos chicos, de 17 y 7 años: “Nosotros éramos 4, es una situación difícil de manejar, no sé cómo ayudarlos, sí sé que vamos a buscar ayuda. Ningún padre está preparado para enterrar un hijo, la ley es que se muera el más viejo”.
Ante la consulta de cómo era Lucía y a qué colegio iba, Mariela describió que estudiaba en la ESRN N° 37, “tenía muchos amigos, en todos los barrios, era buena, amable, compañera. Lucía era hermosa, era buena hermana, buena hija, le gustaba bailar, estar con sus amigos, jugar a la pelota y era feliz".
“Esto va más allá, no es que le robaron al noviecito, a ella le robaron la vida, le robaron sus sueños. No entiendo en qué cabeza cabe, a ella nunca se le hubiera pasado por la cabeza atacar o matar a alguien. Voy a pelear para que las leyes cambien, para que esto cambie. No me voy a quedar de brazos cruzados”, concluyó entre lágrimas.