ANTE EL RENACER DE LAS LLAMAS EN LA ZONA DE LOS LAGOS MARTIN Y STEFFEN
Indignado, Beletzky quiere las renuncias de quienes dirigen el combate del fuego
A Alejandro Beletzky no se lo puede acusar de oportunista. Hace tiempo que habla de la necesidad de incorporar aviones de gran tamaño en la lucha contra los incendios en la Argentina, además de remarcar deficiencias relacionadas con el tema. Más allá de su reconocida actividad como ecologista (por ejemplo, a partir de una denuncia suya se originó el recordado Abrazo al Limay), Beletzky tuvo un paso importante como guardaparque, que incluyó labores en el combate contra distintos fuegos y, ante lo que sucede en cercanías de los lagos Martin y Steffen, con llamas que persisten y, cada tanto, brindan un nuevo susto, como el del domingo –cuando se reactivó uno de los focos y el humo se alcanzó a ver desde Bariloche –, reaccionó con dureza: “Cuando observé la columna convectiva que se elevaba, me agarró mucha indignación, enojo… Hace dos meses que están metidos ahí… No nos cuenten todos los días lo mismo”.
“En la Patagonia, cuando un fuego no es bien atacado, con los vientos que tenemos y las características geomorfológicas del paisaje, avanza mucho, porque se producen focos secundarios y resulta complicado apagarlos”, explicó.
Según su opinión, eso responde a que “falla el primer ataque”.
Así, mencionó la falta de respuesta inicial –tanto aérea como terrestre– que considera que hubo en este caso, donde, dijo, solo estuvo la acción “que intentaron los guardaparques”, la cual, debido a las características del lugar, no alcanzó.
“Pero no es normal que, con tantas lluvias, se haya seguido propagando”, reflexionó.
En tal sentido, opinó que “no hay combatientes suficientes”.
“Por más que nos decían a diario, en los informes, ‘hay tanta cantidad de brigadistas’, en el terreno, en el metro a metro, no se notaba gente. Existían patrullas en distintos focos, cada una integrada por entre siete y quince personas, que, para recorrer tantos kilómetros de fuego, resulta absolutamente inaceptable”, manifiesta.
De esa forma, insistió en un punto sobre el cual, desde hace tiempo, hace hincapié: “Por eso, ante este caso, era imprescindible contar con grandes aviones, con carga en el lago a vuelo rasante, para poder apagar el fuego”.
A la hora de hablar del modo en que se combatió el indencio –que califica como incorrecto–, manifestó: “El responsable directo del ataque inicial ya fue separado del cargo, que era el jefe del ICE (el departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias) del Parque Nacional Nahuel Huapi (en referencia a Pedro Curuhual)”.
Pero Beletzky no se detuvo allí, sino que cargó también contra el director del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, Alberto Seufferheld, y el titular de la Dirección de Lucha Contra Incendios Forestales y Emergencias de la Administración de Parques Nacionales, Victoriano Curuhual. “Por dignidad y ética, los dos tendrían que haber renunciado”, apreció.