2022-02-12

ANDRÉS ANTÓN, JEFE DE ONCOLOGÍA DE INTECNUS

"Somos gente que elegimos estar acá para servir”

Fundación Intecnus es un instituto de tecnologías nucleares para la salud, sin fines de lucro, que brinda asistencia en salud, en diagnóstico y tratamiento para una amplia gama de patologías cardíacas, neurológicas, endócrinas y oncológicas, entre otras.

El equipo profesional multidisciplinario está integrado por médicos, físicos médicos, técnicos e ingenieros. El Dr. Andrés Antón es el jefe de Oncología y refirió que se relacionó en Bariloche “con varios colegas que quiero y respeto mucho, siempre nombro a todo el grupo de la vieja guardia del San Carlos, Luis Caride, el ‘Negro’ Chiocconi, Marpegan, Gustavo Freire, Carlos Barclay, ellos fueron los fundadores del San Carlos, donde hice un internado rotatorio y un poco inspirado por el hermano mayor de una amiga que era médico, que me contaba las tremendas y distintas experiencias de haber trabajado con todo ese grupo en esta ciudad”. Además, en breve Bariloche va a ser un centro de producción de radiofármacos. 

Dentro del mismo relato de sus inicios en Bariloche, el médico, hoy jefe de Oncología de la Fundación, indicó: “Fui un enamorado del sur del país toda mi vida, al mismo tiempo siempre supe que quería ser oncólogo, desde el mismo momento en que me decidí a hacer medicina”. El profesional estuvo en el Hospital Italiano y contó en charla con El Cordillerano: “Siempre tenía en mente irme de Buenos Aires, alejarme de la locura del mundo, y así se proyectó venir a Bariloche”. 

Continuó al decir: “Así que me dije, ‘qué es esto de ser médico en Bariloche’, me recibí en 1997 y me vine para acá un año, volví para Buenos Aires, 10 años de formación en el Italiano, hasta llegar a ser oncólogo y me volví para acá. Cuando llegué todavía no tenía mucha idea, porque uno viene de un hospital como el Italiano donde tiene todo resuelto, y aca me encontré con un panorama bastante adverso para los pacientes, para la práctica de la oncología también, sobre todo para las personas con problemas oncológicos y sus familias, que enfrentaban serios problemas que tenían que ver con que no existía en Bariloche la tecnología que era necesaria para realizar una atención de calidad, como para brindar al paciente las mejores posibilidades”. 

Prosiguió Antón al relatar su historia: “En estos 15, casi 16 años que vivo acá, la tecnología a cambiado mucho, radicalmente, no 360 grados, dio 20 vueltas de 360, una cosa así. En esos orígenes, de la mano de una paciente que asisto, que tenemos casi una relación de amistad, la conozco desde que estaba en el Italiano, María Elisa Kreimer de Reposini, entonces con la Fundación Cerca Tuyo empezamos, también con la senadora Larraburu, a juntar firmas para hacer radioterapia” y agregó que “eso fue lo primero, porque los pacientes tenían que irse de la ciudad, desarraigarse y pasaban momentos muy difíciles, algunos de ellos evolucionaban con las curas y a veces un paciente en tratamiento paliativo, tenía que recibir un tratamiento de radioterapia, para aliviar o tratar el dolor de un hueso que estaba comprometido por la enfermedad y volver, en todo ese tiempo estaba lejos de sus afectos, de sus cosas, de su ambiente, durante mucho tiempo”. 

Consideró que conformar una alta tecnología en la Fundación “fue un proceso super largo acompañado por los avatares de nuestro país, que siempre nos tiene al filo de la navaja. De la mano del Centro Nacional de Medicina Nuclear, de algunos sectores importantes no barilochenses, del creador, del mentor de la escuela nuclear de Mendoza, que es el doctor Valentín Ugarte y actores locales como Luis Rovere, ingeniero local que fue gerente del Centro Atómico durante muchos años. Todos ellos un poco se pusieron al hombro la aspiración inicial de tener un centro de radioterapia acá en Bariloche”. 

Asimismo, indicó: “El proyecto fue mutando, se sumaron nuevas aspiraciones y se terminó con esto que tenemos hoy que es algo que cambió radicalmente la perspectiva de lo que es vivir en la zona, donde se tiene una necesidad médica, que implica con esta tecnología un trabajo interdisciplinario coordinado”.

La institución desde ese lugar y la pandemia lo puso en carne viva, “justamente el otro día pensaba en los mas de dos años y pico de pandemia, de momentos más cerrados, eso hubiera sido una catástrofe humanitaria para toda nuestra gente, para nuestros pacientes y sus familias al no contar con la tecnología aca. Todavía hay mucho por hacer, mucho por trabajar, mucho por crecer. Somos un grupo humano altamente motivado por el principal objetivo. Nosotros somos gente de servicio, la medicina, si bien a veces hay desvíos y malas interpretaciones y los egos entran a jugar, nosotros somos gente que elegimos estar acá para servir”. 

En el mismo rumbo, señaló: “Siempre estamos persiguiendo que del primero al último de aquellos que estamos acá adentro, me refiero al personal de limpieza, enfermería, administrativos, grupo médico, técnicos, todos tenemos que estar atravesados por la misma motivación, que es llevar una atención de calidad científico-técnica, pero muy importante que esté centrada en la persona, nosotros queremos que la gente sienta que verdaderamente nos importa”. 

¿Desde el inicio en 2017 hasta ahora ha mejorado Intecnus?: “Soberanamente, nos iniciamos con un proyecto que era tener un centro de radioterapia, tomografía por emisión de positrones (PET), que es una herramienta diagnóstica y de guía de los tratamientos oncológicos, yo me crie en el lugar que tuvo el primer equipo PET, cuando empezamos las indicaciones eran muy seleccionados, hoy todo es mucho mas eficaz para los tratamientos. Desde mi punto de vista mejoró muchísimo, nosotros ahora ofrecemos un servicio de hospital de día oncológico con los estándares del primer mundo, hemos incorporado capital humano en todas las áreas. Estamos luchando para ofrecer una internación en principio dirigida a los problemas puntuales que tratamos nosotros, que puede ser desde organizar la atención a un paciente que comienza con mucha carga de síntomas o con muchos problemas médicos, procedimientos que tienen que ver con lo quirúrgico. Todavía no logramos poner en marcha el ciclotrón. Además en breve Bariloche va a ser un centro de producción de radiofármacos, ya no vamos a tener que esperar el avión que venga con los medicamentos”. 

Para Antón, “somos una institución dinámica como la vida misma. Estamos en los inicios de lograr internaciones, es un camino difícil, no es fácil, con mucho esfuerzo estamos en ese camino. Siempre redefiniendo nuestros objetivos, con la mente puesta en la gente. En eso estamos muy motivados para seguir adelante”. 

El área de atención de la Fundación abarca desde San Martín de los Andes hasta la mitad de la Línea Sur y Esquel, hay un población considerable que necesita a Intecnus. “Intecnus es de la gente, para que aquellos que viven en la zona no tengan que pasar las penurias que había antes. Que abandonemos el concepto que el mejor médico es Aerolíneas Argentinas como se solía decir en alguna época. Hoy estamos recibiendo también pacientes de Estados Unidos que vienen por nuestra alta tecnología y por los bajos costos. Todo comenzó con un biólogo que vino con un diagnóstico urológico, lo atendimos de forma interdisciplinaria, en forma sistemática y el paciente pudo dejar la medicación que le salía una fortuna, se lo encaró con un intención curativa y ahí anda haciendo su trabajo de biólogo y a partir de él fueron llegando consultas desde afuera”. 

Por último, el doctor Andrés Antón mencionó: “Bariloche en algún punto es un lugar medio raro, tenemos el Centro Atómico, INVAP, ahora vamos por el polo tecnológico y nosotros queremos ir en esa línea, donde las cosas se hacen y bien, queremos conformar una descentralización donde no sea que todo pase por Buenos Aires, además tratamos de trabajar en red con los centros de medicina nuclear hermanos, Río Gallegos, Santa Fe, Buenos Aires y Formosa, con ello constituimos redes porque uno no lo puede abarcar todo, con profesionales que pueden brindar la mejor oferta, la mejor solución a cada problema”.

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