ESTUDIÓ EN UNA ESCUELA DE ADULTOS Y SE RECIBIÓ DE CHEF
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Karina Encinas nació en Buenos Aires, y tiene cuarenta y seis años.
Llegó a Bariloche a los once, con sus padres.
Luego, cuando ellos se separaron y el papá retornó a tierra porteña, Karina, la mayor de tres hermanos (dos mujeres, un varón), se hizo cargo de los menores mientras su mamá salía a trabajar para mantener a la familia.
Luego, fue Karina quien también empezó a desempeñarse en diferentes labores para sumar un ingreso en el hogar.
Por tal motivo, los estudios quedaron relegados.
“Había hecho hasta segundo año del secundario, y abandoné…”, recuerda.
En algún momento de la adultez, retornó la inquietud de completar su paso por las aulas.
Y las circunstancias conspiraron favorablemente.
Por un lado, vive a media cuadra del Centro Educativo de Nivel Secundario N° 5, destinado a mayores de dieciocho años.
“Me inspiró una amiga que me decía: ‘Tratá de terminar, vos podés…’”, cuenta.
“Mis dos hermanos habían podido terminar; faltaba yo, nomás”, señala.
Además, como los horarios le eran favorables para poder asistir, decidió probar.
“Al inicio me costó un poco, pero al poco tiempo ya me fue bien, y, por suerte, no me llevé ninguna materia en ningún año”, indica.
Y hubo algo más: “Recibí el premio al mejor esfuerzo”, dice orgullosa.
Se recibió en 2019, es decir el año anterior a que se desencadenara la pandemia.
“Terminé con un promedio de 8,93”, revela.
“En las cosas que no entendía bien, los profes me ayudaron bastante”, completa.
Así, si bien egresó hace un par de años, en este fin de curso retornó a la entidad educativa, esta vez para acompañar a una muchacha que había sido compañera suya cuando cursaba, pero había abandonado.
Esa estudiante después decidió regresar, y este año culminó.
Karina, entonces, vino a festejar el logro de su amiga.
Aprovechó la ocasión para saludar a algunos educadores, y comentarles cómo siguió su vida.
Porque Karina, que había comenzado a desempeñarse en labores de maestranza en el Instituto Gastronómico Internacional (IGI), fue alentada a estudiar para chef por las profesoras de ese instituto, que la notaban interesada en el tema, y no solo se recibió, sino que, además, ahora también brinda clases allí.
“Me entusiasmó la cocina”, sintetiza ella.