2021-12-18

LA DOCENTE QUE IDEÓ EL JUEGO EN MAPUZUGUN

“Desde distintas instituciones del Estado se censuró y violentó a las personas que hablaban mapuche”

Vanesa Gallardo Llancaqueo es una de las docentes generadoras del juego de cartas Mürkantun (juego de pares), al que define como “un pequeño granito de arena para pensar en la revitalización del mapuzugun (idioma mapuche)”.

La joven indica que tanto ella, como su compañera en este proyecto, Mariana Inés Morán, trabajaban desde hace varios años en pos de aprender la lengua y, a la vez, generar espacios de aprendizaje.

Pero ahí surge una duda: ¿cómo es eso de que debieron aprender a hablar en ese lenguaje? ¿Acaso no se trata de una tradición que se transmite en las mismas familias?

Vanesa explica: “Lo que ha sucedido es que, sobre todo en la Argentina, quizá no tanto en lo que hoy se llama Chile, hubo un plan de homogeneización lingüística para construir una identidad nacional, a partir de un idioma hegemónico, que es el castellano”.

“Desde distintas instituciones del Estado se censuró y violentó a las personas que hablaban mapuche”, señala.

Así, narra que en la escuela, por ejemplo, los niños que se expresaban en esa lengua eran castigados.

“En este lado del mundo, no debe haber una persona mapuche que no tenga en su memoria cosas que la gente grande contó acerca de situaciones de ese tipo”, manifiesta Vanesa.

Señala que, en un momento, “los mayores decidieron no hablar la lengua delante de los niños”.

“Lo hacían entre ellos, pero sin los chicos delante”, puntualiza.

“Mi abuela Natalia, por ejemplo, que tiene ochenta y siete años, dice que sus papás no querían que aprendiera mapuche”, expresa, y añade que la anciana, aún hoy, al escuchar que la nieta suelta algún término en mapuzugun, se refiere al porqué de aquella prohibición familiar: “Para que ‘los castellanos’ no se rieran de nosotros”.

Pasa que la generación de la abuela de Vanesa fue la que comenzó a ir a la escuela, que era el primer lugar donde se mostraba una reticencia a que se expresara en su idioma de origen.

“Mi mamá y mis tíos no fueron acunados con esa lengua; mi abuela, sí, pero en algún momento es como si se la hubiesen silenciado. Hubo un proceso de imposición de una forma de hablar sobre la otra, la cual, entonces, no logró transmitirse de generación en generación, y así fue perdiendo espacios sociales de uso”, expone la docente.

De esa manera, ella y Mariana -su amiga también docente-, una vez que sintieron la necesidad de invocar la manera de expresarse de sus antepasados, quisieron, al mismo tiempo, divulgarla.

Así, surgieron espacios de enseñanza.

“Primero, hacíamos principalmente talleres familiares, con nuestros hijos; preparábamos distintos materiales, para que los chicos se ‘engancharan”, indica.

Además, ambas estaban habituadas a la utilización de libros y otros productos didácticos para los más pequeños, por su carácter de maestras.

Justamente, Mariana fue así que conoció a Tinkuy, una editorial que, principalmente, se dedica a los juegos literarios, y comenzaron a usar sus creaciones en las escuelas donde trabajaban.

A la vez, había nacido la idea de concretar un esparcimiento que fuera en la misma línea, pero que sirviera para el aprendizaje del mapuzugun.

“A través de Roberto Szmulewicz, de la librería ‘El Profe’, de Dina Huapi, conseguimos el contacto de la gente de esa editorial”, apunta Vanesa.

Entonces, se comunicaron con Gloria Cano y Ariel Marcel, de Tinkuy.

Les contaron el proyecto y se mostraron interesados.

“Eso fue en 2019; luego llegó la pandemia y aletargo todo”, comenta Vanesa.

Pero este año retomaron el plan, aunque les faltaba todavía la persona que hiciera las ilustraciones.

Así, dieron con Mónica Bussmann, que nació en Brasil y vive en Bariloche desde 2006.

“El proyecto le encantó y se sumó.  Fue la clave para terminar de concretar la idea”, dice Vanesa.

De esa manera, la interculturalidad fue completa.

La ilustradora delineó las imágenes de la flora y fauna de región que, con sus nombres en mapuzugun, están en los naipes.

Por otra parte, Vanesa cuenta que, hasta no hace mucho, era muy complicado encontrar personas que enseñaran ese idioma.

A ella misma le fue difícil hallar gente que se dedicara a transmitirlo.

“Arranqué en 2009, con talleres esporádicos que duraban poco tiempo. Después se empezaron a hacer más, y en cada uno que había me anotaba. Hace un par de años se comenzaron a llevar a cabo experiencias de inmersión lingüística, donde, durante una semana o diez días, la gente se reúne en clases intensivas, y se promueve que, en los espacios donde las personas comparten los momentos, el mapuzugun se utilice lo más que se pueda. Se hicieron en 2019 y 2020, y lo que aprendimos fue muy significativo y nos dio un impulso muy fuerte,  ya que conseguimos herramientas lingüísticas para poder escribir y hablar”, desarrolla la joven.

En ese sentido, y al consultársele por la razón en que la misma palabra, muchas veces, se encuentra escrita de diversos modos, explica: “El mapuche se escribe desde hace mucho tiempo. De hecho, hay gramáticas que son del 1600, pero todavía no se ha definido un grafemario determinado. No hay una estandarización. Con Mariana elegimos trabajar con el Azümchefe, que es el que se utiliza en Chile para la producción de textos en la modalidad de educación intercultural bilingüe. En la Argentina, a nivel estatal, la producción de materiales didácticos del mapuzungun es casi nula”.

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