2021-11-16

LA TATARABUELA CANTORA

Con cien años, fue a votar y entonó un tangazo

A María Aurora Carrasco le gusta cantar.

En especial, tangos.

Aunque tampoco le rehúye a los pasodobles y a la música campera.

El domingo fue a votar y ante las autoridades de mesa entonó las estrofas de Aquel tapado de armiño, tangazo con letra de Manuel Romero y música de Enrique Delfino.

Hasta ahí, solo la “rareza” de alguien a quien le gusta cantar y despliega sus dotes vocales ante oyentes de ocasión. Pero a ese dato se le debe sumar una información importantísima en esta historia: María Aurora tiene cien años.

Vive en Bariloche desde hace cuatro. Antes, residía en Lanús Oeste, pero viajó al sur para estar junto a Alba, su hija. En Buenos Aires quedaron otros dos hijos.

Además, tiene varios tataranietos.

Cuando se le consulta cómo se encuentra, suelta: “No me puedo quejar; ando bien”.

Luego, habla sobre la razón por la que acudió, sin estar obligada (debido a la edad), a la cita electoral: “Era mi deseo. Siempre fui y me agradaba poder hacerlo. Acudí con mucha voluntad”.

“Mi marido, que ya se ‘marchó’, siempre trabajó en política”, cuenta y añade que, de cierta manera, algo de ese gusto lo recibió como herencia.

Menciona, por ejemplo, alguna reunión en la que su esposo participó junto a quien fue secretario de la Unión Obrera Metalúrgica, Augusto Timoteo Vandor.

“Yo seguía sus consejos”, expresa orgullosa.

Aun hoy le gusta conversar con gente interesada en cuestiones políticas.

Y es una peronista ferviente.

De repente, pregunta: “¿Querés que te cante la marcha?”, para enseguida, sin aguardar respuesta, lanzarse a entonarla de principio a fin.

“Yo admiraba muchísimo a Evita”, suelta, y añade: “Fui una de las primeras que se afilió al Partido Peronista Femenino”.

Va mucho más atrás en el tiempo y recuerda a su papá, quien también se preocupaba por cuestiones políticas: “Él era partidario de Hipólito Yrigoyen”, apunta.

Explica que, en la actualidad, no deja de interesarse por comprender la situación de la Argentina: “Quiero mucho a mi país”, afirma, para luego expresar que ahora siente incertidumbre por lo que sucede.

“No hay comprensión, falta unión, no existe entendimiento… Me duele mucho que surja lo peor de todo: un odio que carcome el alma”, indica.

“Me gustaría que estuviéramos unidos, porque debemos luchar por el mismo suelo, por nuestros sueños, la esperanza, los hijos, los nietos, por el futuro”, expone.

“Con amor, cariño, trabajo y comprensión, se puede lograr mucho, pero lamentablemente ahora eso no está pasando”, reflexiona, preocupada.

El domingo acudió a votar a la Escuela N.° 44 Puerto Moreno en silla de ruedas, pero en la casa se moviliza solo con la ayuda de un andador.

Su hija Alba dice que a su mamá siempre le gustó cantar, pero aclara: “Aquí, en Bariloche, desarrolló aun más sus artes”.

“Le canta a todo aquel que quiera escucharla”, ríe.

Orgullosa, Alba sostiene: “Quiero que se haga famosa”.

Y ahí nomás, su madre pregunta: “¿Puedo cantar algo?”, y vocaliza un tango con letra de Celedonio Flores, El bulín de la calle Ayacucho.

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