PÉREZ ESQUIVEL
Acerca de la edad y el Nobel
Adolfo Pérez Esquivel está por cumplir noventa años. Nació el 26 de noviembre de 1931.
“Para mí, será un día más”, dice él, aunque, algo intrigado, añade: “No sé qué están preparando los compañeros y compañeras, amigos y familiares, porque no me dicen nada…”.
“Voy a cumplir noventa años, pero continúo laburando como cuando tenía veinte: doy clases, sigo atento a los problemas, trato de que se escuche a los pueblos originarios…”, señala.
Lee también: Una conversación con Adolfo Pérez Esquivel
“En nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, porque son ellos los más amados por Dios; en nombre de ellos, mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad”, así, en su discurso de aceptación, Pérez Esquivel recibía el Nobel de la Paz, distinción que le otorgaron en 1980, con la Argentina encadenada a la dictadura, en un continuo derramar de sangre.
“Para mí, el Nobel es un instrumento al servicio de los pueblos, no es para uno. La sede nuestra (del Servicio Paz y Justicia –SERPAJ–, organización social de inspiración cristiano-ecuménica), que fue la casa de la resistencia, la hemos puesto en manos de la Universidad de Buenos Aires, para que sea la Casa de los Premios Nobel Latinoamericanos, un centro de investigación, estudio y memoria”, indica el premiado.
“Yo lo recibí en nombre de los pueblos de América Latina, y soy coherente con eso”, concluye.