UNA PASIÓN
Bariloche también tiene su “corazón Fitito”
El reciente paso por la ciudad del “Fitito y medio” (el auto y el tráiler) con el que Noemí Pérez Omodeo y Pablo Tannuré llegaron a Ushuaia desde su Tucumán natal (hacia donde están volviendo), para todos los que lo vieron atravesar las calles de la ciudad, trajo al presente, desde el arcón de los recuerdos, anécdotas vividas en relación a algún vehículo de ese modelo.
Pero para los amantes de los Fiat 600 no se trata de recordar, sino simplemente de mirar al presente, porque viven pensando en ese rodado que, para ellos, es “el auto”.
La pareja tucumana había mencionado que la anterior salida con el Fitito había sido, precisamente, a Bariloche, al encuentro anual del Club que los reúne.
Las reuniones se hacen cada vez en un sitio distinto, y en 2019 le tocó a Bariloche.
Luego, la pandemia hizo que el año pasado y este no se pudiera concretar.
Igualmente, ya se sabe el sitio donde se hará el próximo encuentro: Escobar, provincia de Buenos Aires, y, si el diablo no mete la cola, se llevará a cabo en 2022.
Roberto Pablo Gilbert es el encargado de la filial local del Fiat 600 Club, y su pareja, Gisela Maida, es quien lleva adelante las relaciones públicas de la entidad en Bariloche.
Sobre aquel encuentro de 2019, Gilbert señala: “Lo recordamos especialmente, porque fue la última vez que pudimos, hasta ahora, reunirnos con amigos de todo el país; y para los que vivimos acá resultó aún más importante, porque fue el sitio escogido para hacerlo”.
El muchacho habla de Tronco (así se llama su Fitito de 1969, en honor a una mascota) con cariño: “Tenemos una relación importante con el auto. Al no ser oriundos de acá, cuando decidimos venir, lo hicimos en el Fiat 600, en un viaje de mil ochocientos kilómetros”, apunta.
La pareja era de Buenos Aires, y en 2014 se produjo la mudanza al sur: “Elegimos Bariloche porque queríamos estar en la Patagonia, sentir lo que era la vida acá y la conexión con la naturaleza. También se trataba de salir del caos”, señala Gilbert.
Así, habla de la idea de arribar a estos pagos “en busca de un proyecto de familia”.
“Nosotros decimos que gracias al auto llegamos a una ciudad que nos abrió sus puertas… Y todo lo que pudimos hacer, las personas que conocimos y demás, ha sido gracias a nuestro Fiat 600”, manifiesta.
Y un dato más: aquello del proyecto de familia ha resultado como esperaban… En enero de este año, nació Emma Esther, y, claro, le encanta pasear en Fitito.