2021-10-28

FRANCO GUENTELAF

Soldado, jugador de fútbol e incipiente restaurador

Franco Guentelaf indica que lo único complicado es el sol, que está pegando fuerte.

Se encuentra trabajando sobre un cañón Schneider de 1928 de fabricación francesa en la Plaza de Armas de la Escuela Militar de Montaña Teniente General Juan Domingo Perón.

Pule la pieza de artillería como parte de un trabajo de restauración.

Es su primer día en ese tipo de labor.

El suboficial principal de Infantería Carlos Roch, que lleva adelante un emprendimiento de restauración de diferentes piezas históricas de la institución, le consultó si le gustaría colaborar y Franco de inmediato contestó que sí.

Tiene veinte años e ingresó en el Ejército el año pasado. 

Cuenta que siempre le gustaron los uniformes de las fuerzas, quizá por observar a su padre, policía, con el traje correspondiente.

“Al ver a mi papá, me llamaba la atención esa prolijidad”, señala.

Pero, más allá de su inclinación por el orden que encontró cobijo en esta vida militar, Franco vive con el fútbol en el alma.

“Desde los cinco años que me la paso pateando la pelota”, ríe.

Y no se trata de un hobby.

Es parte del plantel de Cruz del Sur, aunque ahora está lesionado.

En realidad, se trata de la tercera lesión en una seguidilla que le ha complicado el camino futbolero.

En 2018, sufrió un bloqueo meniscal en la rodilla izquierda.

En 2019, rotura de ligamentos en el tobillo derecho.

Este año, nuevamente la rodilla izquierda, pero con rotura de meniscos.

Eso no quita su deseo de volver a la actividad.

Dice que cuando estaba bien, aunque se perdía algún entrenamiento, en general trataba de combinar ambas cosas, “pero a veces se hacía difícil por los horarios”.

Menciona que solía llevarse la comida a la Escuela Militar para, al finalizar con las tareas en el lugar, comer rápido y partir raudo a entrenar.

Y, sin dudarlo, explica que apenas se recupere piensa seguir en el fútbol: “En el momento en que pueda, voy a jugar a la pelota”, afirma, aunque enseguida aclara que “la prioridad es el Ejército”, para luego seguir puliendo el cañón.

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