CARTA ABIERTA DEL OBISPO
A los fieles de San Carlos de Bariloche
Queridos hermanos y hermanas:
La situación sanitaria nos llevó en el tiempo de pandemia a diversas conductas para cuidar la salud de toda la población, siguiendo las indicaciones de las autoridades nacionales, provinciales y locales. Esto trajo impedimentos en la posibilidad de encontrarnos presencialmente y luego ciertas limitaciones; también otros modos de vivir, expresar y alentar la vida y la fe, la esperanza y el amor por parte de cada uno de nosotros y de las comunidades eclesiales.
Hoy, dado el mejoramiento en la salud general de toda la población, estamos volviendo a un acercamiento a la normalidad, aunque aún la pandemia no ha finalizado.

Por esto mismo pedimos a todos los hermanos y hermanas retomar las celebraciones de los sacramentos, especialmente la Eucaristía dominical, centro y culmen de la vida cristiana (hasta este momento se había dispensado su obligatoriedad en los días domingo y de precepto). Del mismo modo, estamos retomando los encuentros de catequesis y otras actividades propias de las comunidades. Sigue siendo urgente e importante la cercanía a los enfermos, solos, ancianos y necesitados de compañía, aliento y ayuda. La vida cristiana, aunque de diversos modos, tiene siempre una dimensión comunitaria y social, ya que Dios nos salvó formando parte de un pueblo.
La pandemia hizo aflorar en nuestras personas y comunidades, nuevas formas de comunicación y encuentro, gracias a la acción del Espíritu Santo. Ojalá siga actuando y nos animemos al encuentro presencial y fructífero con los hermanos y la salida misionera que no debe faltar en la Iglesia de Jesús. “En este tiempo de pandemia, ante la tentación de enmascarar y justificar la indiferencia y la apatía en nombre del sano distanciamiento social, urge la misión de la compasión capaz de hacer de la necesaria distancia un lugar de encuentro, de cuidado y de promoción” (Papa Francisco Jornada Mundial de las Misiones 2021).
Podremos, a partir de ahora, ofrecer la Santa Eucaristía en la mano o en la boca, de acuerdo al pedido de los fieles, siempre con la responsabilidad de que se cuide la salud y evite el contagio de la enfermedad. Exhortamos a los fieles, no obstante y para continuar con los cuidados sanitarios, a recibir la comunión en la mano respetando el derecho de recibirla en la boca a los que así lo expresen. Todos velaremos para que se sigan cumpliendo las normas vigentes en nuestros templos, edificios y lugares de encuentro, oración y servicio.
Creemos que “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que le aman” (Rm 8,28) y que por eso mismo, de lo más doloroso y difícil de esta pandemia, unida desgraciadamente a otras penurias ya existentes en medio de nuestro pueblo, podremos con la gracia de Dios, abrirnos a los cielos nuevos y tierra nueva que Él nos promete.
Nuestra Sra. de las Nieves y San Carlos Borromeo nos acompañen con su intercesión.
Con mi abrazo y bendición
Juan J. Chaparro cmf
Obispo de San Carlos de Bariloche