2021-09-08

SU SERVICIO ES MUY ESPERADO

Viajar y trabajar: Roberto, el afilador que todos los años recorre Bariloche

A Roberto Ávalos el oficio de afilador le llegó desde muy chico, de la mano de las enseñanzas de su abuelo. Desde muy joven recorre distintos puntos del país trabajando, de los cuales uno de los más frecuentes es Bariloche. La historia de un hombre que resignifica un rubro casi olvidado día tras día.

“Hago esto de toda la vida. Mi abuelo me enseñó cuando vivíamos en Buenos Aires. Un día estando en su taller me dijo: ‘te voy a enseñar algo que te va a permitir conocer todo el país, hacer gimnasia y ganar plata’, y así fue, se lo agradezco toda la vida” contó Roberto Ávalos, el afilador actualmente radicado en Pinamar pero que cada año por unos días recorre las calles de Bariloche en su bicicleta con su característico llamado.

Roberto se inició en el rubro desde niño, y así lo inculcó a toda su familia: sus nueve hijos, aunque tienen otras dedicaciones laborales, aprendieron y trabajan del arte de afilar cuchillos y máquinas, entre otros elementos. “Hace 40 años ya que vengo a Bariloche, vengo entre 20 y 25 días, porque es una ciudad muy grande y a veces no doy abasto. Afilo cuchillos, también máquinas de fiambre, que es algo que me piden mucho porque no hay nadie que lo haga. Siempre me dicen ‘tenés que venir más seguido’”.

Roberto siempre viaja en familia, con alguno de sus hijos o hijas y su esposa. “Hasta hace unos años siempre paraba a tres cuadras de la terminal de ómnibus, en lo de doña Juanita, que lamentablemente ya falleció. Ahora siempre me quedo en un hostel de la calle Gallardo al 252 que se llama “La Estación”, de Jorge, que lo conozco hace muchos años” contó.

Así, dependiendo la época del año, Roberto trabaja en su mini empresa pochoclera en Pinamar, o en distintos puntos del país afilando. Por sesenta días al año, recorre el sur y viene a Bariloche, pero también hace lo propio en San Martín los Andes, Neuquén, El Bolsón, Esquel, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, entre algunas de sus paradas más usuales. “Los afiladores somos muy poquitos, y los que andamos casi todos somos parientes” comentó.

“Por la pandemia trabajamos más”

“El primer año de pandemia me agarró en Buenos Aires, justo habíamos terminado la temporada en Pinamar y había viajado para el cumpleaños de mi mamá. Después ya no me dejaron volver, pero con el tiempo todo se acomodó” indicó Roberto, consultado sobre si la pandemia había afectado su actividad laboral.

Acerca de esto, agregó: “Gracias a dios a nosotros nos fue muy bien porque la gente empezó a dedicarse más a la cocina o a la costura, hubo muchas personas que empezaron a emprender en estos rubros y esto nos dio más trabajo como afiladores”.

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