2021-08-23

PADRE PEPE

Las idas y vueltas con el hospital, y su opinión sobre la Ley de salud mental

“Tuvimos muchas diferencias con el servicio de salud mental del hospital”, dice el padre José María “Pepe” Lynch, “alma” de Emaús, al referirse a los primeros años de funcionamiento del hogar.

“Nos costaba entender el modo de operar”, apunta.

“Después, dejó de ser una situación grave, aunque, en su momento, sí lo era, porque veíamos una falta de interés o caridad por parte de los responsables del área”, señala.

“Sobre todo por el trato… Nuestros muchachos iban una vez por mes y les daban una bolsita con todos los remedios, entonces, los tomaban con alcohol o los vendían…”, continúa.

“Eran prácticas que nunca pudimos entender”, expresa.

“No observábamos ningún interés, por parte de los médicos o de los operadores, en charlar con nosotros”, manifiesta.

Así, afirma que “la situación, hace diez años, era insostenible”.

“Gracias a Dios, eso cambió”, asevera.

Colaboró que el hogar, a partir del voluntariado, pasó a tener un acompañamiento psiquiátrico, como así también ciertas modificaciones producidas a nivel interno en el área de salud mental del Hospital Zonal “Dr. Ramón Carrillo” hace algo más de tres años.

Pero, más allá de la mejora en el vínculo con el nosocomio, considera que la Ley de salud mental suele presentarse como un problema.

“Nos encontramos con la aplicación de esta norma, la cual es interesante, pero que, si no hay dispositivos, se transforma en mala”, opina.

En ese sentido, expone que, justamente, para un grupo de personas, Emaús funciona, en cierta manera, como una especie de parche ante esa carencia.

Igualmente, advierte que le ha tocado toparse (fuera del hogar) con casos que hubieran necesitado un mayor accionar oficial, el cual, debido a dicha normativa, no se produjo. 

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