¿Y GIRASOLES?
Las nuevas jefas de Salud Mental pretenden que la internación regrese al hospital
Tras varios meses donde el puesto estuvo vacante, el 2 de agosto, en lugar de una, asumieron dos personas la jefatura de Salud Mental del Hospital Zonal “Ramón Carrillo”: Verónica Sacristán y Romina Miraglia, quienes se desempeñan en el servicio desde hace siete años.
Es la primera vez que una dupla se pone al frente.
Idearon un proyecto que fue aceptado por la dirección provincial del área, y ahora intentan llevarlo adelante.
Uno de los puntos sobre los que se posa la mirada de propios y ajenos es el sector de internación ubicado en este momento en un edificio frente a la plaza Belgrano, al que, dado que allí antes funcionaba un jardín de infantes llamado así, todos denominan Girasoles.
Ante la pandemia, en 2020 se determinó trasladar el espacio a la Escuela de Hotelería y Gastronomía, y este año, a partir del reinicio de la actividad educativa, pasó al lugar donde se encuentra en la actualidad.
Fue en aquellos días, previos a la última mudanza, donde la cuestión tomó difusión.
En general, los temas que aluden a la salud mental no suelen salir de ámbitos muy acotados, pero, ante la discusión sobre lo que se debía hacer con los pacientes, la comunidad barilochense recaló en la temática.
Ya con el último movimiento de reubicación en Girasoles, el tema regresó a un estado de hibernación.
La sociedad, en general, al no observarse ya aquellas protestas que surgieron en relación a la Escuela de Hotelería, alejó su atención de la temática, y los parientes de los pacientes, en particular, quedaron mayormente contentos con la ubicación a la que habían sido destinados (más que nada, se apreciaba tranquilidad por no retornar al hospital).
Ahora, las alarmas se volvieron a prender.
Surgió el rumor de una posible vuelta al nosocomio.
En el medio, los cuestionamientos acerca de si la estadía en Girasoles va o no contra la desmanicomialización a la que, desde lo normativo, se apunta en la Argentina.
¿Quiénes mejores que las nuevas jefas del área para referirse al tema?
“Girasoles surgió como un dispositivo que, para lo que es la normativa de salud mental, no estaría dentro de lo permitido por la ley, pero, ante la situación de COVID, el hospital estaba colapsado, entonces se necesitó retirar a nuestros pacientes y ubicarlos en algún lugar donde pudieran tener un tratamiento de la situación de crisis que los había llevado a internarse. Primero, surgió la Escuela de Hotelería, y, a principios de abril de este año, nos mudamos a Girasoles”, señala Verónica Sacristán.
Y aclara: “Obviamente, la idea es, en este tiempo de pandemia, sostenerlo, pero, en algún momento, deberíamos volver al hospital, como lo marca la ley”.
–Dado que los familiares y allegados a los pacientes consideran bueno no estar dentro del hospital, y que los propios profesionales que trabajan en Girasoles dicen estar contentos con los resultados obtenidos en ese sitio, ¿no existen alternativas? ¿No hay posibilidad de que se continúe en un sector externo al nosocomio?
Romina Miraglia toma la palabra: –La realidad es que no. Enmarcadas en la Ley de salud mental, las internaciones ante las crisis, y a corto plazo, tienen que ser en el hospital, en la sala general, donde, por supuesto, también hay un minidispositivo: no es que el paciente queda sin tratamiento o seguimiento. Pero la normativa es concreta en que las internaciones deben ser dentro de la institución.
–O sea que, cuando la pandemia cese o, al menos, aminore…
Verónica: –Deberíamos volver al hospital.

Igualmente, durante la conversación, las jefas del área deslizan la posibilidad de que el espacio continúe, aunque bajo otra modalidad, buscando encuadrarse dentro de la Ley de salud mental.
“La internación, ante una situación de crisis, que puede ser o no momentánea -dependiendo de cada cuadro-, tiene que ser atendida en el hospital, en total integración con los otros servicios”, sostiene Romina.
Verónica añade: “A veces se malentiende la internación de salud mental. La ley marca que debe ser el último recurso terapéutico, luego de haber agotado todo un tratamiento ambulatorio previo, cuando los profesionales se dan cuenta de que eso no alcanza, o por situaciones de riego inminente, donde el caso se evalúa por guardia, la cual tenemos activa las veinticuatro horas, con profesionales”.
“La internación debe ser breve, es decir que, una vez que se atraviesa la situación aguda, se da la externación y se pasa a un tratamiento ambulatorio”, relata.
–La ley indica eso, pero también, si no me equivoco, dice que las clínicas privadas deben contar con guardias de psiquiatría, lo que, en la actualidad, no pasa, y produce que el hospital se desborde.
Romina: –Exactamente. Tenemos que trabajar fuerte en eso, porque no se está dando cumplimiento, entonces toda urgencia del orden de salud mental viene acá, lo que no está bien. Hay gente que paga su prepaga, o tiene su obra social, y debería ser atendida en esos otros lugares, como sucede con cualquier especialidad. Es una asignatura pendiente. Con la abogada del hospital empezamos a trabajar sobre el tema. Vamos a ver cómo podemos encararlo, para llevarlo a las instituciones que correspondan.
Verónica: –Recuerdo que, en algún momento, con una letrada anterior, se había trabajado algo al respecto, pero no dio muchos frutos; creo que los privados habían puesto medidas de amparo. Ellos se justifican diciendo que no tienen un equipo de emergencia de salud mental.
–Volviendo al tema de Girasoles, dado que el hospital no está atiborrado como en momentos anteriores, y que la intención es que la internación regrese a sus instalaciones, ¿prevén que el cambio se efectuará pronto?
Romina: –Ahora no estamos abocados a eso, pero lo importante es saber que vamos en esa dirección, que ese es el objetivo.