2021-08-20

¿TIERRA DE NADIE?

Villa Catedral, víctima de una ola de robos

El grupo de WhatsApp “S.O.S Catedral” está que arde. Seis robos en las últimas 48 horas tienen en vilo a residentes permanentes y ocasionales, entre los que se encuentran algunos de los apellidos más ilustres de la Argentina. Dentro del grupo se reparten señalamientos y se sugieren posibles soluciones, pero fuera de las redes se mantiene la discreción.

El modus operandi es siempre el mismo: la familia se aloja, deja sus cosas y sale a cenar. Cuando regresan, ya les han robado todo.

Y parece que los responsables también son siempre los mismos. Los vecinos sospechan de dos “caseros” de la Villa. Y no los señalan porque se les ocurre; según consta en un informe al que El Cordillerano tuvo acceso, las autoridades policiales ya los identificaron hace por lo menos dos años. Pero los robos se siguen sucediendo.

Villa Pequeña, infierno grande

Si bien ha crecido mucho, Villa Catedral tiene pocos propietarios que se conocen bastante. El arquitecto Julio Cociffi es el presidente de la asociación vecinal. Nadie lo cuestiona, por lo menos en público, porque saben que lo ha intentado todo: colocación de cámaras, pago de adicionales, gestiones ante las autoridades, intentos de establecer seguridad privada y hasta solventar combustible, repuestos y reparaciones para vehículos policiales que nunca aparecen cuando se los necesita.

Incluso se conformó una unidad especial, dependiente de la comisaría de Melipal, que trabajó prolija y profesionalmente, entregando sus conclusiones por escrito en febrero de 2019. Pero nada se logró, o mejor dicho, se obtuvo el triste récord de no haber resuelto satisfactoriamente ninguno de los aproximadamente 100 robos de los últimos años. Es decir, un índice de resolución del 0%.

Con particularidades como una casa robada una decena de veces o un intento frustrado de robo un reconocido establecimiento, que terminó con el hurto de otro complejo, que queda enfrente.

Fuera Batuque

Entre los más de 400 mensajes del grupo de WhatsApp, además del enojo por la supuesta “zona liberada” y el deseo de mantener el bajo perfil en pos de no dañar la imagen del destino turístico, emergen situaciones que serían muy graciosas, si no fueran tan dramáticas.

Es que las cámaras de seguridad no logran retratar a los malvivientes. Ellos conocen al dedillo el alcance y la ubicación de cada una y las evitan prolijamente. Lo que no han podido evitar es que el sistema de vigilancia capte a Batuque, uno de sus perros, que aparece en cámara más de una vez cuando en la Villa le roban a alguien.

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