2021-08-06

EL DEPORTE DE LUTO

Hasta siempre Manolo, seguí danzando donde estés

Manolo Rivero, el hombre que plantó los pilares de la Danza y el Patín en Bariloche, falleció a los 85 años en nuestra ciudad. Había nacido en Santa Fe el 26 de marzo de 1936 y trabajando en ENtel (Empresa Nacional de Telecomunicaciones) vino a Bariloche para comenzar a instalar los primeros postes telefónicos en la ciudad. Se enamoró perdidamente de la ciudad cordillerana y cuando retornó a su ciudad natal, renunció a su trabajo y le propuso a su mujer, Guillermina del Valle Silva instalarse al lado del Nahuel Huapi.
Junto a su mujer, arribó en 1961 a nuestra ciudad, donde nacieron sus dos hijos, Patricia (31 de enero de 1966) y Marcelo (29 de diciembre de 1970). Antes de tomar tamaña decisión, había logrado el título de Profesor Superior de Danzas Clásicas y Españolas y al llegar a la ciudad, comenzó a dictar clases.
Primero fue en Otto Goedecke y Tiscornia donde comenzó a dar los primeros pasos de la “Escuela de Danza y Patín Manolo Rivero”. La entidad que lleva su nombre pasó por la Asociación Española. Luego en los pasillos del Colegio María Auxiliadora, por el club Nahuel Huapi, por gimnasio del Colegio Don Bosco, la escuela del Barrio Nicolás Levalle, Bomberos Voluntarios.
Sus primeros pasos fueron fundamentales para que la entidad creciera y se expandiera a El Bolsón, Jacobacci, Ñorquinco y casi toda la línea Sur. Manolo estuvo al frente de la entidad hasta 1985 y a partir de allí tomó las riendas Marcelo, su hijo menor. 


El hombre que amaba la música folclórica, tuvo un duro golpe en la vida, la partida muy temprana de su hija Patricia. A partir de allí, la tristeza lo envolvió y ya no pudo salir adelante. Hace seis años había perdido la vista completamente, un problema que acarreó luego que un alumno lanzara tizas que dieron en sus ojos.
El deporte local, llora la partida de un grande, de un sencillo y humilde hombre, que supo ganarse el corazón de muchas generaciones de barilochenses.

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