2021-08-04

LA NOVIA DE LUCAS, CHARLA A SOLAS

Aymará, nervios y deseo de justicia: "Me falta mi compañero"

¿A qué distancia estamos de dónde Lucas Caro murió? 

Calculo que a unos ochocientos metros, quizá menos…

Lo pienso al ingresar en la casa del barrio Militar donde vive su novia, Aymará Fernández, junto a la mamá, Claudia Blasi.

Atravieso un pasillo en el que, arriba de una mesa circular, sobre la que la chica pintó mariposas, hay una foto de Lucas, junto a velas encendidas: deseos de justicia.

Con Aymará, nos sentamos en el living.

De cerca, sus rasgos juveniles hacen pensar en una niña frágil.

Y lo de “niña” es en el mejor de los sentidos, porque, más allá de ese rostro que grita una frescura de pocos abriles transitados, ante lo que le tocó enfrentar (la muerte de su novio, al ser atropellado por Matías Vázquez en la avenida Bustillo), ha mostrado una madurez loable.

Nunca se la vio exaltada: ni en las marchas que hubo para pedir justicia, ni durante estas últimas jornadas, afuera del edificio de tribunales, mientras dentro se desarrolla el juicio contra el acusado.

Esta mañana, antes de las ocho, a punto de salir hacia el Poder Judicial para brindar su testimonio, conversamos.

 

–En un rato vas a declarar, ¿cómo estás?

–Nerviosa…

–Tendrás que relatar lo que sucedió esa noche… ¿Qué sentís al recordar y hablar de aquello?

–Mucha angustia, porque me remonta a esos momentos, esos segundos, y siento que vuelvo a vivir lo que pasó. Contarlo de nuevo, explicar… Y te piden detalles, así que, en mi mente, es como si la misma noche regresara una y otra vez... esos últimos instantes…

–Por unos pocos centímetros, el auto no te arrastró con Lucas… O, si hubieran caminado ubicados a la inversa, vos del lado que daba al asfalto, tampoco estarías acá… ¿Existen ocasiones donde te ponés a pensar en esas cosas?

–Sí… porque cuando salimos de cenar, yo venía del lado de la ruta, tomada de su mano, y me dijo: “Cambiemos”… Apenas, momentos antes de lo que pasó.

–¿Alguna vez viste a Matías Vázquez?

–No.

–Eso quiere decir que en un rato, en el juicio, lo harás por primera vez…

–Sí…

–¿Tenés idea de lo que puede llegar a pasar?

–No, es lo que más nervios me da: estar frente a él.

–El deseo, hoy, ¿cuál es?

–Que se haga justicia, que es por lo que venimos luchando desde el primer día.

–¿Cómo es la vida sin Lucas?

Abre los ojos… Se queda en silencio; luego, suspira: –Muy dura… Me falta mi compañero.

Aymará, a punto de partir a tribunales, acompañada por su mamá.

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