2021-07-27

A UN AÑO DE LA MUERTE DE MARIO RUIZ

Fernando Núñez, el amigo de la infancia: “Aún me cuesta creer que ya no está”

Fernando Núñez es parte del grupo de amigos que integraba Mario Ruiz, el jefe de patrulla del cerro Catedral que murió el año pasado sepultado por una avalancha.

“Crecimos juntos”, cuenta Fernando, quien es delegado del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) de Bariloche y zona andina.

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“De muy chicos, nos juntábamos, según cómo estuviera el tiempo de Bariloche, para hacer distintas actividades: en el invierno, con los trineos; cuando había viento, para usar los barriletes; y también hacíamos campeonatos de fútbol en un terreno baldío”, apunta.

En ese sentido, señala que el equipo se llamaba Juventud Unida. “Jugábamos con la camiseta de Argentina; éramos muy atrevidos…”, bromea, y especifica que el punto de encuentro era en Beschtedt y Brown.

“Para todos, Mario era un precursor. Por ejemplo, empezó a trabajar en el cerro desde chico”, remarca.

“Siempre contaba algo distinto acerca de lo que pasaba en la montaña y las distintas cosas que hacía”, continúa.

Fernando detalla que aquellos muchachos -incluyéndose él-, en la actualidad, rondan los cincuenta años -la edad en que falleció Mario. “En la medida de las posibilidades, porque están los trabajos y las familias, cada tanto nos reunimos; tenemos un grupo de WhatsApp, y nos mantenemos en contacto”, indica.

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Justamente, por ese medio compartieron las novedades que surgían acerca de la tragedia aquel 27 de julio funesto.

Recuerda que hacía tiempo no lo veía, ya que, tras regresar del viaje de intercambio a Aspen, Mario había tenido que hacer una cuarentena.

Pero advierte que los mensajes entre ellos nunca cesaron, ni siquiera durante aquella estadía en Estados Unidos.

“Ir a un centro de esquí de esa magnitud era el sueño de su vida. Quería trabajar y aprender, porque siempre estaba atento para descubrir cosas nuevas en su profesión”, señala Fernando.

“Quienes lo conocíamos sabemos que era cuidadoso hasta el último detalle”, puntualiza.

“Le tenía mucho respeto a la montaña. Nos comentaba que había mucha gente a su cargo y no se podían cometer errores”, remarca.

De los días juveniles, rescata: “No habíamos tenido contacto asiduo con el cerro ni nada parecido, pero, desde que empezó a trabajar allí, cada vez le gustaba más”.

“Esquiar, para él, representaba una pasión. Era uno de los patrulleros más preparados; no es casualidad que cuando fue a Aspen lo trataran de la manera en que lo hicieron”, recalca.

El delegado de ENACOM, cuando se le consulta si con Mario charlaban de política, devela: “Hablábamos, aunque no desde un punto de vista partidario, sino a partir de la problemática en los barrios. Tenía un perfil social muy presente”.

A modo de conclusión, comparte: “Crecimos juntos, nos desarrollamos en la vida… Fui el padrino de su primera hija… Uno extraña reírse con él, charlar… Aún me cuesta creer que ya no está… Todavía no termino de caer”.

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