REGISTRO DE PERSONAS EN EL GIMNASIO N° 1
Para que nadie quede sin vacunarse: “Tratamos de solucionar todos los inconvenientes de la gente”
“Acá tratamos de solucionar todos los inconvenientes de la gente”, dice Roxana Altamirano, auxiliar administrativa del Departamento de Actividades Programadas para el Área (DAPA) del Hospital "Dr. Ramón Carrillo", acerca de la actividad que desarrolla los fines de semana en el Gimnasio Municipal N° 1, para ayudar a registrarse a quienes desean vacunarse y tienen dificultades para hacerlo en sus casas.
Roxana se ubica en uno de los costados de la entrada, y, con una computadora, toma los datos de las personas que no han realizado dicho trámite.
“A veces se les dificulta porque tienen problemas de Internet o no poseen celular”, advierte.
Pero cuando se le consulta si la mayor problemática, como se cree, está relacionada con la falta de conectividad a la red de redes, Roxana sorprende al señalar que lo que más escucha es que, a pesar de poder conectarse, no terminan de completar la ficha porque carecen de teléfono.
“Se les ha roto, o tienen un aparato muy obsoleto que no les permite estar bien comunicados”, aprecia.
“El teléfono se requiere para ser convocado a la segunda dosis, o si surge alguna duda en el área de vacunación, o cierta otra información que haya que brindar”, apunta.
A veces, según explica, se trata de gente mayor que ni siquiera recuerda el número de algún familiar para colocar en el área correspondiente.
En este caso, la complicación suele darse, de acuerdo a lo que le cuentan, “porque hay familias que no acompañan durante el momento de preparar la inscripción”.
También hay personas que no saben qué correo electrónico colocar.
“Para que puedan vacunarse, en ocasiones ponemos nuestros datos de mail y celular, pero les pedimos que presten atención a las fechas y que vengan a consultar en término sobre cuándo les toca el turno de la segunda dosis”, revela.
Si bien mayormente este tipo de cuestiones se da con gente que supera los cincuenta años, también ocurre con personas de menos edad. Incluso, mientras habla sobre el tema, Roxana atiende a un hombre de cuarenta y cinco años, y detrás se ve una muchacha que apenas pasa los treinta.
La auxiliar administrativa, que realiza horas extraordinarias en el gimnasio, calcula que, en general, atiende a veinte o treinta personas cada vez que acude al lugar.
En ese sentido, destaca que “todos tienen mucha paciencia” cuando las colas se alargan más de lo previsto, en momentos donde alguien no recuerda sus datos, o no encuentra el documento.
Así, remarca que predomina el espíritu solidario que esta etapa de pandemia amerita.