2021-07-18

LA MAMÁ DE ANDRÉS QUINTEROS Y UN DOLOR QUE NO ENCUENTRA CONSUELO

"Despierto esperando que el día termine rápido"

“Despierto esperando que el día termine rápido”, revela Mirta Nicolás, la mamá de Andrés Quinteros, el joven que desapareció en aguas del lago Moreno en diciembre de 2020, cuando se dio vuelta el kayak en el que iba.

Ese dolor que verbaliza es irreparable, pero, por estos días, al menos pudo sentir una pequeña alegría al saber que en el Concejo Deliberante habían votado a favor de la concreción del sendero educativo ambiental impulsado por su hermano Nicolás.

Ese camino, que bordeará un sector del Moreno, desde la Playa del Viento, la hace pensar en que algo bueno puede surgir del pesar: “A partir de la desgracia de mi pobre hijo, se concretará esto, que es positivo para la gente”.

“En realidad, es algo que se tendría que haber hecho hace rato, porque toda esa zona está muy abandonada”, afirma.

“Ahora va a haber un sendero seguro, para que las personas caminen, paseen, disfruten de un lugar lindo y tranquilo”, manifiesta.

En cuanto a lo que significa en lo personal, suspira: “Sé que no voy a tener más a mi hijo, pero cuando lo extrañe podré acercarme ahí…”.

–¿Suele ir a la Playa del Viento?  

–Mi marido, sí; yo todavía no puedo… Es como si a Andrés lo esperara en casa, como todos los días…

Sobre el otro tripulante del kayak, Marcelo Vera, quien aquel 9 de diciembre fatídico salió del agua con principio de hipotermia, dice que, tras el sábado 17 de abril, no lo vio más.

Aquel día, el joven acudió para señalarles, a los inventores de la cámara subacuática que se está utilizando en la búsqueda, en qué zona ocurrió el accidente.

Esa vez, el muchacho mostró un comportamiento particular, distante de la familia de Andrés.

Mirta debió acercarse para, respetuosamente, consultarle sobre el sitio en que habían ingresado al lago y el trayecto realizado.

“Desde entonces, no se comunicó más”, apunta.

La mujer cuenta que hace unos veinte días le entregaron las cosas de Andrés que se encontraron durante los rastrillajes: “Su campera, la caña de pescar, las zapatillas, el celular…”, enumera.

Cree que la justicia tenía guardados esos elementos desde los días iniciales de búsqueda, pero no está segura.

Es algo que piensa consultarle a la fiscal, Betiana Cendón, a quien también pretende preguntarle en qué sector se hallaron.

“Resulta difícil… Ves su ropita y decís: ‘Sí, era él…’. Porque primero es como que te negás a comprender, pero me dieron esas cosas y… Tengo que ir asumiendo, paso a paso, todo lo que ha sucedido. Cuesta… Un día salió y no volvió más”, dice.

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