2021-07-18

CUBANOS EN BARILOCHE

“Allá no existe libertad ni futuro para nadie”

Félix Águila es cubano, tiene veintisiete años, y llegó a Bariloche en agosto de 2016, porque aprobó la prueba de ingreso al Instituto Balseiro, y vino a estudiar.

A los dos años prefirió seguir Economía en la Universidad de Río Negro.

Pero, más allá de estas cuestiones relacionadas con los estudios, optó por no regresar a su país: “Decidí quedarme en la Argentina porque en Cuba no se vive una vida digna”, afirma.

“Allá no existe libertad ni futuro para nadie”, agrega.

Dice que, durante la niñez, en su casa no se hablaba sobre la Revolución: directamente era un tema que no se tocaba. Sin embargo, su familia había sido expropiada, entre otras cosas, de una farmacia que había nacido con su bisabuelo.

“Casi todos los hermanos de mi abuela, con una visión más crítica, se fueron en los primeros años a Estados Unidos; de siete, solo se quedaron ella y una hermana”, señala Félix.

“Siempre me llamó la atención que no sintieran mucha rabia por lo que había sucedido”, apunta.

En tal sentido, indica: “No crecí con odio hacia la Revolución, porque en mi casa no me lo inculcaron, pese a que tenían motivos”.

Sobre el movimiento social que se vive en Cuba a partir de las protestas que se dieron el domingo, cuenta que no pudo enterarse demasiado de cómo están las cosas allá porque la comunicación, en los últimos días, estuvo complicada. “Hay un solo proveedor de Internet en todo el país, que obviamente es una empresa estatal, y han tumbado las conexiones”, expresa.

Las razones por las que Félix en un primer momento decidió partir de Cuba no estaban estrictamente relacionadas con lo político en un sentido de militancia: “Me había decepcionado con la educación que recibía, y pensaba que, cuando me graduara, iba a tener una vida que no era la que yo quería”, explica.

Refiere que estando allá “es difícil darse cuenta de las cosas”.

“No has nacido y ya te tienen asignado un consultorio, una escuela… Seguís un camino que otro traza por ti. Es buenísimo tener acceso a un doctor, pero lo que está mal es que no puedas ir al que tú quieras, sino al que te imponen. Te planifican la vida, y esa guía se paga con una devoción casi ciega”, considera.

“Cuando vas a la escuela, hay que saludar a la bandera diciendo: ‘Pioneros por el comunismo, seremos como el Che’. En los libros escolares aparecen figuras de guerrilleros… Te dan una enseñanza muy orientada, entonces no percibes muchas cuestiones, hasta que ya eres más grande, y ves, por ejemplo, la escasez, pero aun así no comprendes las raíces de los problemas, y no tienes libros disponibles que hablen de cosas distintas de las que te dicen. Tienes que salir, leer textos diferentes, escuchar otras opiniones, y ahí sí…”, reflexiona.

Te puede interesar