ADEMÁS TRABAJÓ EN LU8
Se fue un grande de Independiente Bariloche de la década del 50
A los 84 años se fue Aníbal Barría. Era hijo natural de Isabel Barría y había nacido en Bariloche el 27 de marzo de 1937. Comenzó a jugar al fútbol desde los 12 años y lo hizo siempre en Independiente, llegó a ser señalado como el gran número 8 del "Rojo" lacustre. En su equipo jugó junto a Arnaldo Velázquez, "Bocha" Agostino, Ñaco Silva, Carlos Fuentes, Fidel y Basilio Ruiz, Hugo Colilaf. Él siempre definía a sus compañeros como la gran camada del fútbol local, y su gran rival era Estudiantes Unidos, el único clásico del fútbol de Bariloche, el más viejo, el más comentado y el que se lleva todas las historias.

Siempre que dialogaba con exjugadores de aquella época con los dirigentes de ahora no dudaba en contar que "El Negro" Cáceres y el "Flaco" Telle Pérez fueron los dos mejores jugadores de esa época. Cáceres era un ídolo y levantaba tribunas, gran goleador, pero además de estos dos, Barría destacaba siempre la presencia de "Huesito" Sánchez, "Chiquito" Díaz, Padovani y Aldo Cordinez, jugadores del fútbol de aquella época, casi la Primera del fútbol barilochense.
Aníbal Barría recordó siempre que el día que se inauguró el Estadio Municipal, se vino abajo la tribuna que daba a lo que hoy es el Corralón Municipal, que en ese tiempo era de madera, algo que quedará por siempre cuando se abrió el mayor escenario del fútbol que tiene la ciudad, que en aquel entonces era de piso de arena y piedras.
Su paso por la vieja LU8 tampoco quedará en el olvido, integrante de una gran camada de periodistas, comenzó a trabajar en el servicio social y de allí junto a Roy Madsen, Arnaldo Velázquez y Pastor Méndez tenía su espacio deportivo desde su particular óptica.
Fitz Roy Madsen indicó que “en ese tiempo Aníbal Barría comenzó a trabajar en la vieja LU8 y en ese tiempo hasta la Policía llevaba los documentos perdidos de la gente a la radio. La gente solía olvidárselos en taxis y cuando era gente de acá nosotros los difundíamos, pero cuando eran de gente turista, Barría ponía en un sobre y los despachaba en el correo con dinero de su bolsillo y eso hizo que yo siempre viera lo buen tipo que era, un tipo que pensaba en el otro siempre”.
Más adelante, Madsen sostuvo que “al principio daba la impresión de un tipo osco, pero era un tipo con un humor que nadie imaginaba, un humor de paisano tímido de Bariloche, muy noble, muy buena persona. Por ejemplo en la radio si jugaba la selección, en su columna brindaba su mirada de lo que había sido el partido. Me llamó Carlos Calvo para contarme y la verdad, si bien no lo veía hace tiempo, quedé muy dolido por lo mucho que lo quería en todo lo que vivimos juntos”.
Aníbal Barría dejó cientos de charlas, fotos y anécdotas de su paso por el fútbol local y por la radiofonía que serán recordadas por siempre.