ACUSADO DEL HOMICIDIO CULPOSO DE LUCAS CARO
Ya tiene fecha el juicio contra Matías Vázquez
Los jueces Bernardo Campana, Marcelo Álvarez Melinger y Marcos Burgos, serán los integrantes del tribunal que deberá definir la responsabilidad de Matías Vázquez en el homicidio culposo de Lucas Caro. El juicio está previsto en tres jornadas sucesivas, entre el 2 y el 4 de agosto.
Aunque es probable que la extensión de las audiencias sea menor, la Oficina Judicial ya fijó en agenda la utilización de la sala 1, de la planta baja del edificio Pilmayquen, los tres días mencionados entre las 9 y las 17 horas.
Los jueces que integrarán el tribunal serán Bernardo Campana, Marcelo Álvarez Melinger y Marcos Burgos, la fiscal Betiana Cendón impulsará la acusación junto al querellante Raúl Ochoa, mientras que Matías Vázquez será defendido por Juan Pablo Álvarez Guerrero y Martín Pastoriza.

El sujeto, de 40 años, enfrentará un juicio oral y público bajo el cargo de homicidio culposo agravado, por el hecho ocurrido en febrero de este año, en el que tal como adelantaron al momento de expresar la pretensión punitiva provisoria, las partes acusadoras irán por el máximo de la pena posible: seis años de prisión.
Según la investigación fiscal, el día del hecho, Vázquez participó de un cumpleaños en un camping ubicado a la altura del kilómetro 14,900 de la Avenida Bustillo. En ese encuentro, estuvo al menos desde las 16 horas de ese día, ingiriendo bebidas alcohólicas.
Luego, cerca de la medianoche, abordó su automóvil marca Subaru y tras invadir la banquina, embistió al adolescente que caminaba de la mano con su novia, y le provocó la muerte de manera casi instantánea a partir de las severas lesiones sufridas.
El acusado conducía bajo los efectos de una intoxicación alcohólica y con exceso de velocidad, por lo que se le atribuyó una conducta temeraria, imprudente, negligente y antirreglamentaria, mientras marchaba al volante de su automóvil.
Las pericias realizadas en el marco de la investigación, determinaron que Vázquez tenía al momento del hecho al menos 1,52 gramos de alcohol por litro de sangre -el triple de lo permitido- y circulaba a unos 110 kilómetros por hora, velocidad que superaba en más de 40 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en el lugar.
No obstante, el acusado escapó de la escena y se refugió en su domicilio para descansar, como si nada hubiera pasado. Al día siguiente cuando el automóvil fue encontrado, intentó eludir el accionar policial arrojando las llaves del vehículo hasta un terreno lindero. Además, según las pruebas que le realizaron, todavía estaba bajo los efectos del alcohol.