CRIMEN DE CRISTIAN NAIMAN
La Corte Suprema rechazó la queja de un condenado por homicidio en ocasión de robo
Esteban Ezequiel Baeza había sido condenado a la pena de trece años y cuatro meses de prisión por el homicidio en ocasión de robo del joven comerciante Cristian Naiman. La defensa apeló en diversas instancias y llegó con un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que lo rechazó y selló definitivamente el caso.
La noche del 2 de agosto de 2013, Baeza ingresó a la despensa Vanessa del barrio El Frutillar, con la intención de robar. Luego de un forcejeo, le disparó a Naiman en la cabeza y provocó su muerte a causa de las serias lesiones cerebrales que ocasionó el proyectil. Semanas atrás, el máximo tribunal de justicia de la nación cerró definitivamente el caso al rechazar el recurso de queja que intentó la defensa de Baeza, que resultó condenado a trece años y cuatro meses de prisión.
La sentencia que habían firmado los jueces César Lanfranchi, Héctor Leguizamón Pondal y Gregor Joos acreditó que Baeza cometió el hecho ocurrido alrededor de las nueve de la noche de aquel 2 de agosto de 2013.
Baeza, por entonces de 18 años, ingresó a la despensa familiar ubicada en Chocorí al 3900, donde Cristian Vargas Naiman estaba acompañado por un amigo. En ese momento, pidió que le vendieran una cerveza y extrajo de sus ropas un arma de fuego (tipo revolver). Apuntando a la víctima y a su acompañante, les exigió que se arrojen al piso y que le entreguen todo el dinero que tuvieran.
Baeza pasó hacia atrás del mostrador donde se hallaban las víctimas. Se apoderó ilegítimamente del dinero que poseía Cristian Vargas Naiman en el bolsillo de su pantalón, además del dinero y de una billetera existente en una caja de madera ubicada debajo del mostrador. También se apoderó de una notebook negra que se hallaba en el local y no conforme con ello hizo lo propio con la billetera que portaba C.A.S. (el amigo de la víctima fatal) y un teléfono celular.
En ese momento, Vargas Naiman reaccionó y comenzó un forcejeo entre ambos. Luego, apuntando directamente con el arma de fuego a la cabeza del joven, con el evidente propósito de causarle la muerte, efectuó varios disparos. Uno de los proyectiles impactó en el hueso temporal izquierdo e ingresó en el cráneo de la víctima, provocando la destrucción de gran parte del tejido cerebral. El fallecimiento del comerciante se produjo en el Hospital Zonal de esta ciudad, algunos días después del hecho.
Baeza además había sido imputado y condenado por el delito de portación ilegal de arma de fuego, la que fue encontrada en su vivienda en el marco de un allanamiento que se concretó cuando ya era el principal sospechoso del crimen de Naiman. Se trataba de un revolver marca Bagual, calibre 22 corto.