2021-06-21

"LO HACEMOS DE CORAZÓN"

Preparan comida para la gente que va al vertedero

Una mañana de sábado, en Bariloche.

Fría, como suelen serlo en este tiempo.

Jornada de descanso, para aquellos que trabajan de lunes a viernes.

Los integrantes de una familia utilizan ese tiempo sabatino para ayudar al prójimo.

Si bien viven en el barrio Ada María Elflein, se juntaron en El Mallín, porque desde la junta vecinal les facilitaron la sede para que prepararan comida destinada al Vertedero Municipal.

Lo de cocinar para llevar al basurero suena incongruente, pero no se trata de un error de tipeo.

Hay una ciudad oculta, enmarcada en los desperdicios de los habitantes de la urbe.

Personas no sin horizonte, sino con el horizonte ahí nomás -tan cerca que dan un paso de más y caen-, se arremolinan cuando llega un camión con desechos. Con la intención de buscar materiales que les sirvan para hacerse de unos pesos, pero también rescatar algo de comer.

Esas imágenes de un horror suburbano llegaron a oídos de Mariela Sobarzo a través de una conocida, quien le relató historias dantescas relacionadas con la gente que se sumerge en la basura para llevarse algo al estómago.

La mujer lo comentó en la familia.

Walter Guerrero, su marido, la oyó atento.

Santino, el hijo del hombre, confirmó que ese panorama era cierto: alguna que otra vez había tenido que ir al vertedero, y se había chocado con esa realidad.

Ante lo que escuchó, Mariela le propuso al esposo hacer algo al respecto.

Aunque lo de colaborar en acciones solidarias iniciadas por otros no les era ajeno, ya que solían ayudar cuando alguien lo pedía, la primera que hicieron generada por ellos mismos había sido en diciembre de 2020.

El 24 de aquel mes, en El Bolsón, donde habían ido a pasar las fiestas con los parientes, repartieron caramelos y juguetes, acompañados por Papá Noel, que tenía una semejanza importante con el papá de Walter…

La idea de distribuir lo que se pudiera entre la gente que va al vertedero los sumió en un compromiso mayor.

Lo conversaron y, un jueves, Santino posteó la propuesta.

Respondió gran cantidad de gente.

El plan, esa vez, fue llevar leche chocolatada y pan.

Walter cuenta que el recibimiento, en aquel primer día, fue sin sorpresa. “Lamentablemente, ahí están acostumbrados a esa forma de vida; eso no quita que sean agradecidos, sobre todo por la empatía”, dice.

También recuerda que, entre la familia, caló hondo lo que una mujer le narró a Mariela: “Explicó que ella se tomaría solo unos tragos de leche, porque el resto lo dejaría para sus hijos, cuando volviera a la casa”, apunta.

En esta ocasión, la idea fue superadora. Decidieron hacer un plato de comida caliente.

Cocinaron guiso.

En gran parte, lo pudieron realizar porque tuvieron la posibilidad de contar con un lugar para prepararlo.

Y ese sitio fue cedido por el vicepresidente de la junta vecinal del barrio El Mallín, Pablo San Martín.

“Con Walter, somos amigos de la infancia, de jugar a la pelota… Cuando me contó que necesitaba un espacio, hablé con la gente de la junta, y en cuestiones así, que son de solidaridad, obviamente no tiene ningún problema en apoyar”, explica Pablo, quien añade que la intención es que continúen cocinando allí.

“Ojalá que podamos seguir yendo a llevarles comida”, señala Walter.

“Lo vamos a hacer hasta que nos dé el cuero, y la gente nos responda con donaciones. Del propio bolsillo, sacando del sueldo, es imposible… Ojalá tuviera esa posibilidad; incluso, pondría un comedor”, añade.

Cabe resaltar que la familia no nada en dinero. Lo que está haciendo lo lleva a cabo con esfuerzo.

Mariela, por ejemplo, desarrolla labores de mucama en un hotel, pero en la actualidad, dada la falta de turistas, no trabaja.

“Esto lo hacemos de corazón”, indica ella.

“Es una forma de agradecerle a Dios, por haber cuidado de mi familia”, agrega.

Ante la mención divina, se le pregunta si pertenece a algún credo en particular. Contesta: “Creo en Dios, más que en una religión. Él es quien nos provee todo, el que inspira a la gente para que done, y nos permite dar un poquitito a personas que necesitan mucho. Se trata de poner un granito de arena, y la fe es lo que me moviliza”.

Cargan todo en una Trafic y parten.

Al llegar al vertedero, los que allí están se acercan enseguida.

Dan las gracias y se llevan su vianda.

Más tarde, Santino especificará que entregaron cincuenta porciones de guiso.

CONTACTO

Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 294 429-6303.

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