2021-06-18

HORACIO PIETRAGALLA FUE CONTUNDENTE

“Lo de Rafa fue una ejecución”

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, se mostró descontentó con las novedades en la causa por la muerte de Rafael Nahuel -en la que el organismo es querellante-, y fue categórico: para él, se trató de “un asesinato”.

–Recientemente, se dispuso el procesamiento de cinco integrantes de la agrupación Albatros, de la Prefectura Naval, en la causa por la muerte de Rafael Nahuel, ¿cómo recibió esa noticia?

–No estamos de acuerdo con la carátula del procesamiento. Somos querellantes y vamos a apelar. En la investigación que se llevó adelante, con todas las pericias que se hicieron, nunca hubo una comprobación fehaciente de que haya habido un enfrentamiento, y el procesamiento dice lo contrario. Para nosotros, lo de Rafa fue una ejecución, un asesinato muy claro. Y no solo se trata de su muerte; también hubo dos personas heridas por impacto de bala, y no se las incluyó en la causa. En ese sentido, obviamente, estamos preocupados.

–En principio, se podría pensar que al hablar de procesamiento se trataría de algo favorable en la postura que apoya la Secretaría, sin embargo no es así…

–No, para nada, porque el fallo se enmarca en la legítima defensa, y la verdad es que nosotros entendemos que acá hubo armas de largo alcance, en una ejecución a personas que estaban preparando un desayuno. Entendemos que eso está muy lejos de lo que la justicia ve hoy.

–Hace un par de meses, Patricia Bullrich estuvo en Bariloche, solidarizándose con los vecinos de Villa Mascardi, en relación al asentamiento de la autodenominada comunidad Lafken Winkul Mapu. ¿Qué consideración le merece?

–La gestión de Mauricio Macri estigmatizó a las comunidades originarias, tratando de generar enemigos internos que sabemos que no hay, con teorías disparatadas. En la causa de Rafael Nahuel, con las consecuencias de lo que sucedió en el procedimiento de las fuerzas, se ve cuál era la posición de aquel gobierno, y de Patricia Bullrich en particular. Ella es una exfuncionaria autoritaria, y quiere mostrar ese lado autoritario para hacer campaña, como una referente de la ultraderecha, mientras nosotros estamos en la vereda opuesta. En el conflicto de Villa Mascardi, por ejemplo, apostamos al diálogo, no a la violencia, porque sabemos que eso cuesta vidas.

–Entonces, ¿considera que la visita de Bullrich a Bariloche fue una maniobra política?

–Ella es una dirigente política, pero apuesta a una radicalización de un discurso y un posicionamiento de ultraderecha, y debe haber personas que comulgan con eso. Nosotros la vemos todo el tiempo en especulaciones, y así observamos a la oposición en general. En cambio, más allá de que somos gobierno, no tuvimos ningún reparo en decir que hubo casos de violencia institucional a partir de que las fuerzas de seguridad tenían que controlar que se cumpliera con las restricciones en el marco de la pandemia, cuestión que generó fricciones con la comunidad, y se dieron hechos, a lo largo y ancho del país, donde nosotros, en las situaciones graves, acompañamos a las víctimas y sus familias, además de que denunciamos esos actos. Ellos, en tanto, decían, como oposición, que se estaban violando los derechos humanos, pero después van y aplauden la doctrina Chocobar (Luis, policía que fue sentenciado a dos años de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación por homicidio en exceso del cumplimiento del deber, por haber matado a Juan Pablo Kukoc, quien acababa de asaltar y darle una puñalada a un turista estadounidense en La Boca, durante 2017; en aquel momento, el agente fue recibido y felicitado por el entonces presidente, Mauricio Macri). No tienen un discurso coherente.

–Usted vivió en Bariloche, ¿por qué cree que, en los últimos años, cada tanto, se dan situaciones de violencia extrema, sobre todo entre una parte humilde de la población y efectivos de diversas fuerzas de seguridad?

–Cuando los medios de comunicación hegemónicos se meten en estos temas, casi siempre los abordan de una manera errónea. Vemos cómo hay personas que se alarman y horrorizan por alguna toma de una comunidad indígena o ciertos reclamos, pero toman como algo natural cuando vienen privados y se quedan con un cerro, al que antes tenían acceso todos los ciudadanos, quienes ahora están más limitados por la llegada de una empresa. Esa es la gran batalla de sentidos que tenemos: ¿por qué se cuestionan ciertas acciones que llevan adelante sectores postergados, donde se tendrá que negociar y dialogar -para ver si el reclamo es legítimo o no- mientras que se naturalizan licitaciones que nadie controla y acortan la posibilidad de que los habitantes de esos lugares -porque es algo que pasa en todo el país- puedan disfrutar de su entorno? Eso lo veía claramente cuando vivía en Bariloche.

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